(Este post es continuación directa del anterior)
Elevado desempleo El presente post es el cuarto de esta serie dedicada a la Teoría Monetaria Moderna (TMM). Éste y el siguiente son los últimos y están destinados a establecer algunos resultados de la labor de análisis llevada a cabo y a formular unas cuantas conclusiones. En primer lugar, y en el presente post, se hace un resumen del contenido de dicha materia con referencia a sus aspectos más básicos a los que hemos denominado “hechos”. En segundo lugar, y ya en el siguiente y último post de la serie, se abordan las “conclusiones”, intentando con ellas realizar una crítica positiva de la materia.
(Imagen de arriba, Islas del Golfo de California)
Algunos hechos

Las consideraciones recogidas en los tres posts anteriores, breves y esquemáticas, permiten resaltar varios hechos económicos actuales y formular algunas conclusiones. Los primeros se incluyen a continuación y las segundas se recogerán en el próximo post.
Hechos
En cuanto a los primeros, se podrían mencionar los siguientes:
1.- Deuda Pública.
No hay duda de que las deudas públicas actuales no son las que solían ser y las explicaciones que no hace mucho se utilizaban para mantenerlas controladas en ciertos niveles no son válidas en la actualidad. Con referencia, como se ha dicho, a los países con moneda fiat propia y quizás también a la Unión Europea en su conjunto.
El caso de Japón es un ejemplo extremo, con un nivel de deuda por encima del 250 % del PIB anual, pero también es a destacar el caso de los Estados Unidos, con un 121 % del PIB y, como se ha mencionado en los posts anteriores, el caso de varios países europeos, todos por encima del 110 %. En ninguno de estos países existen problemas con la inflación ni con los tipos de interés. Ver.
Estos dos fenómenos, considerados siempre muy graves cuando son elevados, parecen no tener la relación con la deuda pública que antes se les asignaba. Es decir, el Japón con su elevadísimo porcentaje de deuda pública mantiene un nivel de inflación del 2,7 %, sin incluir los alimentos frescos, y una tasa de interés también del 2,7 %. Mientras que los Estados Unidos, con una deuda menor, pero elevada, subió este pasado miércoles la tasa de interés objetivo al rango de 5,25- 5,50 % y ya están hablando de bajarlo, y, en cuanto a la inflación, que había subido hasta cerca del 10 %, han conseguido bajarla hasta el 3 % actual.Ver.
Aunque a nivel de cada país la Unión Europea pueda ser un caso especial, hace muy poco tiempo superar el 60 % del PIB en las deudas de cada país miembro estaba totalmente prohibido por los acuerdos alcanzados dentro del EMU (European Monetary Union), así como caer en un déficit público anual superior al 3 % del PIB. Con motivo de la crisis provocada por el COVID19, que llevó consigo el rescate de una lista de países, las reglas se relajaron y se ha llegado a la situación ya varias veces mencionada de deudas públicas superiores al 100 % del PIB en muchos países de la Unión.
Habría motivos para aceptar las prescripciones de la TMM y seguir con esos niveles de deudas públicas y de déficits, sobre todo si con ello se actúa a favor del desempleo y de la eliminación de la capacidad ociosa, pero nuestros dirigentes económicos no lo ven así y, de hecho, el pasado mes de abril el Parlamente europeo dio los primeros pasos para volver en poco tiempo a la disciplina anterior (60 % y 3 %). La TMM no ha sido tenida en cuenta para nada y si alguno de los responsables del BCE ha hecho referencia a ella ha sido para tacharla de trampa y de engaño.
Personalmente creo que hay mucho de artificio en dicha teoría, y que, como siempre, sus partidarios se adscriben previamente a cuestiones ideológicas para utilizarla, pero, al mismo tiempo, alguien debería explicar más a fondo los casos de Japón y Estados Unidos.
2.- La deuda pública no hay que pagarla nunca.
Esto también es una realidad en los grandes países mencionados y no solo porque los países poderosos y dotados de monedas verdaderamente fiats, siempre tienen el recurso de acudir a inflaciones elevadas durante algún tiempo y a otras medidas ortodoxas o heterodoxas para carcomerla. También pueden acudir a la reducción del gasto público o al aumento de los impuestos para eliminarla. La historia muestra en relación con la deuda pública, que los únicos países que han incurrido en defaults han sido los países que se han endeudado en monedas distintas a las suyas propias o cuyas economías se hayan hundido por razones estructurales. Algunos ejemplos son los de: Rusia de 1998, Argentina de 2001 o Grecia de 2012.
3.- La Seguridad Social.
Es verdad también, que los déficits de la Seguridad Social no llegan a explotar nunca y a cargarse así dicho sistema de bienestar y de estabilidad social, pero no es realmente porque algo que se paga con dinero fiat no pueda quebrar, sino porque los países tienen instrumentos diversos para equilibrarlos. El caso de España puede ser ejemplar al respecto: con motivo de la pandemia la Seguridad Social llegó a tener un déficit de 15.000 millones en 2020, cerrándose el año 2022 con un déficit de 7.500 millones.
Tanto en este aspecto como en el déficit publico, la opinión de un experto como Paul Krugman es importante. Una de sus críticas es que la TMM utiliza, o pretende utilizar, los déficits como instrumentos de política económica, cuando en realidad son desequilibrios a eliminar siempre que se produzcan.
4.- Elevado desempleo y capacidad ociosa.
Uno de los fenómenos negativos a los que los partidarios de la TMM quieren encontrar solución es el desempleo y la capacidad ociosa que ello supone. Tienen razón, ya que es un problema grave que afecta de forma considerable y en sentido negativo a muchos países. España, en particular, es un país en el que las elevadas tasas de desempleo, de jóvenes y de personas de cierta edad, mantenida a través de muchos años, contribuye al deterioro de la economía en su conjunto, de la productividad, de la igualdad y de la pobreza.
Tienen menos razón a la hora de resolverla con propuestas artificiosas como son las de la TMM. No se puede utilizar un desequilibrio, que habría que resolver siempre previamente, como un instrumento de política económica, como dice Krugman. Y tampoco es deseable más papel del Estado y mucho menos en temas como la creación de empresas y aumento sólido de la producción.
Opino, no obstante, que hay que darle vueltas al asunto. Que la gente no tenga trabajo ni ingresos es grave y preocupante y no podemos quedarnos tranquilos ante ello. La “renta básica universal”, una de las formulas propuestas, tiene cada vez más partidarios, aunque, a algunos nos parezca mejor, una posible fórmula alternativa, de “trabajo básico universal”[1]. Siempre, desde luego, que esto no suponga darle más cometidos al Estado, crear burocracia y posible corrupción y poner el mundo del emprendimiento y la actividad económica productiva en manos de políticos y funcionarios.
5.- Fraudes inocentes.
Un último aspecto que nos gustaría calificar aquí de hecho es la aportación destacada de Galbraith (John Kenneth) en su libro, “La economía del fraude inocente”.
Por supuesto que los fraudes a que refiere este autor no son los que menciona Warren Mosler, el cual se aprovecha sin más del concepto. Son fraudes más amplios y generales como: el de las bondades que se asignan al capitalismo, los de medir el funcionamiento de nuestras economías solo por el PIB, el de enfocar mal el trabajo y el ocio, el excesivo papel asignado al mecanismo de mercado y al papel soberano del consumidor, el del papel engañoso y sin sentido de los asesores bursátiles y varios otros.
De una forma general Galbraith se refiere a algo en lo que el que esto escribe ha creído desde siempre: cada vez nos alejamos más de la realidad y transformamos las realidades fehacientes en interpretaciones (relatos, diríamos hoy) interesadas.
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[1] Un gran amigo y gran empresario preocupado siempre por los problemas sociales y muy orientado a actuar, José Castro, lleva mucho tiempo defendiendo esta idea y haciendo propuestas para ponerla en marcha




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