Rayito, a beggar dressed as a clown sits next to a placard reading "I want to eat, thank you" in Gran Via street, in the centre of Madrid, on October 28, 2014.   AFP PHOTO/ GERARD JULIEN        (Photo credit should read GERARD JULIEN/AFP/Getty Images)

Permanencia de la pobreza bajo todas las concepciones económicas

Los que sigan este blog estarán de acuerdo en que su objeto no es, ni mucho menos, discutir o comentar la teoría económica o la historia económica de los últimos siglos. Hacemos referencia a esas materias y a otras diversas pero siempre de forma somera y con la idea de encontrar explicaciones a lo que es el verdadero objeto de este blog en lo últimos tiempos: el Bien Común y su deterioro en los países desarrollados. En este post, por ejemplo, hacemos un resumen de cuestiones relacionadas con la pobreza analizadas en posts anteriores

(Imagen de arriba tomada de HUUFPOST, “10 datos que avergüenzan a España” de 21/1/2018: https://www.huffingtonpost.es/2018/01/22/10-datos-que-averguenzan-a-espana-pobreza-salarios-bajisimos-y-una-brutal-desigualdad_a_23339573/)

Los orígenes del intervencionismo

(Imagen tomada de artículo de El Mundo del 27/3/2014: https://www.elmundo.es/television/2014/03/27
/5334654322601d45208b458c.htm
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Hemos terminado el post anterior haciendo referencia al intervencionismo del Estado surgido en los Estados Unidos como fórmula para paliar los males traídos consigo por la Gran Depresión. El keyneshianismo no había sido formulado todavía, luego el intervencionismo que caracterizó al gobierno de Franklin D. Roosevelt procedía de otras concepciones.

Aparte de las necesidades sociales urgentes y de la sensibilidad social del personaje y del Partido Demócrata, en la época existían otras circunstancias tales como, el éxito inicial de los planes quinquenales soviéticos, el papel de los gobiernos de los países europeos en la reconstrucción de Europa, con un primer uso de la planificación económica, y las medidas gubernamentales de todo tipo adoptadas en Alemania y otros países.

Por lo que tiene que ver con la Unión Soviética, una delegación de importantes figuras norteamericanas de la época la visitó en 1927 y prestó atención a las medidas de planificación central adoptadas. En cuanto a Europa, las relaciones eran estrechas y los contactos y encuentros continuos.

Posiciones políticas adoptadas

Después de estas visitas se crearon dos grupos de influyentes personalidades, uno, formado por los que sugerían un intervencionismo corto para volver rápidamente al liberalismo y otro, constituido por los que consideraban que el liberalismo había fracasado para siempre y había que organizarse bajo la dirección de un gobierno federal fuerte e intervencionista.

Sin decantarse claramente por ninguna de estas dos opciones, aunque algo más por la primera, el intervencionismo se produjo y las cosas mejoraron hasta un cierto punto. El desempleo continuó siendo alto, sin embargo y como ya se ha dicho, hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Gran parte de las medidas adoptadas, no obstante, fueron dictadas por la necesidad y la urgencia e influenciadas por lo que otros países estaban haciendo en aquellos tiempos. Y, quizás también, por el “espíritu de los tiempos” en estas cuestiones, que era entonces de dudas sobre el liberalismo económico y de gusto por el intervencionismo.

Intervencionismo y liberalismo

A pesar del “azar y la necesidad” como explicación de las actuaciones, muchos análisis históricos de lo ocurrido tienden a tener sesgos ideológicos importantes en sus interpretaciones.

Aparte del monetarismo que sin duda puso énfasis en algo que posiblemente falló en el 29 y en los años siguientes, los ultraliberales, o libertarios, piensan en la falta de liberalismo en los años anteriores a la crisis y en los de la crisis, y dictan la receta de que se debería haber tenido: “más liberalismo”.

El mismo Murray Rothbard (1926-1995) escribió mucho en cuanto a las actuaciones iniciales de Herbert Hoover (1874-1964), afirmando que los republicanos estadounidenses nunca habían sido verdaderos liberales y que siempre habían tenido tendencias intervencionistas.

El New Deal ha sido ampliamente criticado también y quizás todo el largo periodo de gobierno de Franklin D. Roosevelt. El hecho de no resolverse el problema del desempleo en aquellos años, ha sido señalado como prueba de que las concepciones económicas y las políticas de actuación no eran las correctas.

Para las ideologías del otro extremo faltó intervencionismo, planificación central y políticas serias de corrección de los excesos negativos del capitalismo.

Las buenas y malas enseñanzas

Muchos nos quedamos en el medio y pensamos que los hechos y las actuaciones vinieron dados y que no hubo mucho margen de maniobra.

Por otra parte, el aprendizaje obtenido de lo ocurrido en los años 20 y en el 29 y la década posterior y su utilización en la última crisis, ha sido negativo en unos casos y positivo en otros. Alan Greenspan (Nacido en 1926), presidente de la FED desde 1987 a 2006, falló estrepitósamente en cuanto a la burbuja inmobiliaria previa a la crisis del 2007/2008 y en cuanto a la euforia de crédito y endeudamiento de aquellos años. Ben Bernanke (Nacido en 1953), presidente del 2006 al 2014, por el contrario, parece haber acertado en la solución de la crisis cuando la burbuja financiera explotó.

Otros países, como el nuestro, estaban muy lejos de esas cuestiones y recibieron un fuerte varapalo, primero, y tuvieron que ser salvados por la Unión Europea, después, con la aceptación sin discusión de condiciones muy duras de control del déficit público y de austeridad generalizada en la economía. Aunque todo lo relacionado con la última crisis financiera ha sido tratado ya, será comentado algo más en próximos posts.

Consecuencias en términos de Bien Común

El resumen posible de lo ocurrido en los Estados Unidos de la época de los años 30 del siglo pasado comentadas, es que las condiciones de vida de muchas personas fueron extremadamente deficientes. La pobreza, la desigualdad, el desempleo, la inseguridad y el sufrimiento en general, fueron muy elevados para altos porcentajes de la población.

Y si eso ocurrió en el país, ya entonces, el más poderoso del mundo, es muy fácil imaginar lo que fueron las cosas en los países europeos destruidos por la gran guerra, primero, y por la gran crisis, después. La salida fue, dicho sea con una enorme tristeza, la  Segunda Guerra Mundial, más terrible todavía y más mundial que la primera.

De la pobreza se ha hablado poco

Hasta aquí se ha dedicado bastante trabajo a lo que fue la primera mitad del siglo XX con especial referencia a los Estados Unidos. Gran parte de lo revisado tiene que ver con las interpretaciones económicas, con el desarrollo de las crisis y con las políticas económicas empleadas por los gobiernos.

Sobre la pobreza, la desigualdad, la miseria y el sufrimiento de la gente, se ha hablado poco, ya que los economistas raramente se refieren a esas cuestiones. Se detienen continuamente en los precios, la inflación, los desequilibrios de la economía, el crecimiento, las recesiones y las políticas, liberales o intervencionistas, monetaristas o fiscales, y en todo caso en el desempleo y su evolución.

Variables económicas de primera y segunda categoría

La pobreza, la desigualdad y el bien común en general, nunca han sido variables económicas de primera categoría. Han sido consecuencias a las que había que prestar poca atención porque debían resolverse automáticamente si las variables económicas de primer nivel se mantenían en sus valores adecuados.

La gente de la calle, incluso la más consciente, también se queda impertérrita ante la pobreza y la desigualdad. Dicen que sí, que existe, pero creen que no se puede hacer nada sobre ella, más allá de lo que ya se hace por el Estado y por las instituciones de caridad. De acuerdo con esas opiniones estudiar este tema como venimos haciendo en este blog desde hace tiempo, parece un lujo o una frivolidad. No estamos descubriendo nada nuevo para mucha gente.

Diferentes formas de llamar a las cosas

Esta última posición es bastante común pero no es aceptable en mi opinión cuando la gente sufre de verdad en altos porcentajes. Sobre todo cuando hay, como en nuestros tiempos, síntomas claros de deterioro de la convivencia.  Las quejas de la gente y la ingobernabilidad de los países son muestras de ello, así como los independentismos, las rupturas de instituciones sólidas como es el caso del Brexit, los populismos extremos y los radicalismos. Las recientes protestas de los “chalecos amarillos” son un claro ejemplo.

Quizás la cuestión básica esté en los términos utilizados. La pobreza severa o marginalidad ha existido siempre y resulta difícil de erradicar. Puede que si su tamaño no es elevado existan mecanismos para su solución en las sociedades desarrolladas.

El problema actual es distinto. Se está empezando a hablar del “precariado”, lo cual no es otra cosa que pobreza difusa en el conjunto de la sociedad.  No está adscrito a ninguna clase social ni profesional y tiene las características de la “pobreza vergonzante” de otras épocas. Se extiende por todos sitios en las sociedades actuales y no hay medidas protectoras para los que lo sufren.


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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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