Se trata, como ya se ha insinuado, de la convergencia de las tecnologías de la información, la biotecnología, la nanotecnología y las ciencias del conocimiento o ciencias cognitivas. Una convergencia basada en un entendimiento profundo de la estructura y comportamiento de la materia desde la escala molecular medida en nanómetros hasta los sistemas más complejos, incluyendo el cerebro humano. Una revolución, en parte inducida por el hombre, que exige una visón unificada de la ciencia, una aproximación holística a la naturaleza y una interpretación nueva de la tecnología y de la ingeniería dominada por la entrada en nuevas áreas del saber, por la interdisciplinaridad y por la convergencia.
Según los proponentes — individuos e instituciones — de esfuerzos de investigación y desarrollo de productos concentrados de todos los países desarrollados en pro de esta gran convergencia, con la debida atención a los grandes problemas éticos y a las necesidades sociales, los resultados pueden ser espectaculares en términos de mejora de las habilidades humanas, funcionamiento de la sociedad y calidad de vida.





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