Muchos son los elementos que forman parte de esas posiciones confrontadas y de los habitantes del planeta que activamente se adscriben a una u otra, en términos de creencias, ideologías y motivaciones, pero, como ha sido señalado por autores diversos, hay algo que las diferencia de una manera radical y peligrosa. Los primeros parecen aceptar el mundo científico y tecnológico creado por las sociedades más desarrolladas de nuestros días y los segundos parecen estar en contra de él. Para los primeros la ciencia y la tecnología nos ha traído hasta aquí y la ciencia y la tecnología nos sacará de aquí, nos liberará de los conflictos actuales y nos llevará a un mundo mejor. Para los segundos el camino seguido hasta ahora es erróneo y la humanidad debe volver a formas de vida más simples, más locales y más cercanas a la naturaleza de la que el hombre ha surgido.
Los primeros creen en el entramado científico-tecnológico-ingenieril que idea, descubre, crea, inventa, innova y pone en marcha grandes proyectos de forma continua y los segundos no le tienen ningún aprecio y recelan enormemente de él.
La dinámica del primer grupo, a la que lógicamente se refiere un trabajo de tendencias tecnológicas como el presente, es elevada y no se detiene nunca en la búsqueda de nuevas soluciones científicas y tecnológicas. Es un mundo de metas que atraen, tendencias que guían y convergencias que desarrollan miles de posibilidades, en el que la tecnología tiene un papel cada vez más relevante. Los próximos años — el siglo actual– parecen estar llenos de grandes avances científicos y tecnológicos y de impresionantes convergencias.
Una de ellas, como venimos indicando, capta actualmente la atención de los centros científicos y tecnológicos mundiales y aparece ante los científicos, tecnólogos e ingenieros, así como ante los políticos y hombres de empresa, como la mayor revolución de todos los tiempos: Una revolución que de verdad permitirá a los individuos expandir sus habilidades de conocimiento y comunicación, aumentar sus capacidades físicas y mejorar su salud, ampliar las capacidades de entendimiento social, comportamiento y relaciones interpersonales, situar a la educación en un nuevo y más elevado plano, así como perfeccionar los sistemas de seguridad ciudadana de todo tipo, y por supuesto, mejorar la productividad hasta extremos nunca vistos y asegurar la actividad económica y el crecimiento.





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