Ingeniería genética
Antes de hablar de esos dos acontecimientos es necesario hablar del ADN recombinante, última incursión que haremos en un tema de especialistas en el que hemos entrado simplemente para hablar del futuro de la humanidad en términos sociales y económicos. No es sólo Kurzweil el que busca la semejanza con el ordenador de los procesos biológicos. Watson también. Indica en su obra repetidamente mencionada, que en los primeros años 70 todos los biólogos intentaban hacer con el ADN lo mismo que se consigue hoy hacer con un procesador de textos: querían, “cortar, pegar y copiar ADN”. Y lo consiguieron de forma muy afortunada con la técnica del llamado “ADN recombinante”, o, la capacidad de editar el ADN. Primero en la década delos 50, Arthur Kornberg (1918- ) crea por primera vez la vida en un laboratorio con el descubrimiento de la ADN polimerasa, enzima que replica el ADN. No sería, sin embargo, hasta 1967 cuando se identificara la enzima ligasa que permitía cerrar la molécula de ADN y “darle así vida” El siguiente paso fue avanzar en el conocimiento de los plásmidos:
“pequeños bucles de ADN que habitan en el interior de ciertas bacterias y se replican y transmiten, junto con el resto del genoma bacteriano durante la división celular. En determinadas circunstancias, los plásmidos pueden transmitirse también de bacteria a bacteria, permitiendo que el receptor adquiera al instante una casete entera de información genética que no recibió al nacer”
La fructífera colaboración de Herbert Boyer y Stanley Cohen, un especialista en plásmidos, desde que en 1972 decidieron colaborar, llevaría años después a la “clonación” del ADN, o “producción de múltiples segmentos de idénticos de ADN insertados en una célula bacteriana”. La ingeniería genética había hecho con ello su aparición en el mundo.
(En esta parte ver: James D. Watson con Andrew Berry, ADN. El secreto de la vida. Taurus Pensamiento, Madrid, 2003).