Un futuro más positivo en algunos aspectos que el pasado reciente

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En términos de coflictos las cosas pueden evolucionar hacia una cierta estabilidad mundial y una cierta localización y aislamiento de los mismos

Las Fuerzas Armadas españolas llevan veinte años participando en operaciones militares diversas a nivel internacional, la mayoría de ellas cumpliendo funciones humanitarias, bajo el mandato de las Naciones Unidas o en función de los acuerdos con la OTAN o la propia Unión Europea. Desgraciadamente ha habido víctimas y es difícil justificar su sacrifico y el de sus familias. A pesar de todo ello una inmensa mayoría de los españoles vivos no han sufrido el impacto de la guerra, ni dificultades económicas graves, ni conflictos políticos de importancia. Una extensión de este periodo sin limitación de fecha sería aceptable para todos sobre todo si resolvemos y corregimos la lacra del terrorismo y conseguimos parar la deriva centrífuga y desintegradora a la que nos llevan algunos nacionalismos. La reciente crisis económica y la reactivación de ciertos nacionalismos en España hacen que no sea tan positivo como hace unos meses parecía el escenario tendencial que comentamos

Los procesos evolutivos de nuestras sociedades han desembocado en el mundo complejo y lleno de riesgos de nuestros días. La crisis económica ha venido a complicar todo y debemos reconocer la responsabilidad en su advenimiento del neoliberalismo excesivo, la euforia capitalista más extrema, incluida la especulación financiera sin control, la desregulación y privatización sin límites. Sin olvidarnos, claro está, de la contribución de ideas sociales excesivamente utópicas y alejadas de la realidad, progresismos sin fundamento, olvido de las responsabilidades más básicas, disminución de los valores relacionados con la voluntad y el esfuerzo, hedonismo, relativismo, debilidad de los políticos y pensamientos débiles diversos, entre otros fenómenos de nuestros días.

El panorama general de partida es, como consecuencia de lo dicho, paradójico. Los hombres sabemos cómo entenderlos y tenemos todos los instrumentos para conseguirlo, pero nos enfrentamos continuamente y creamos con ello situaciones de alto riesgo para toda la humanidad.

Adolfo Castilla

Adolfo Castilla es Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada. Escribe en Economía y Futuro desde 2006. Recibe los nuevos artículos por correo →

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