Damasio Este post es continuación del publicado hace unas semanas con el título, Consciencia y Agentes de Inteligencia Artificial. Decíamos en él que trataríamos por separado los dos temas abordados, recogidos en su título. Empezamos ahora a referirnos al primero de ellos, relacionado con la consciencia y su origen, asunto tratado ampliamente en posts anteriores de esta Web. Lo hacemos continuando con nuestro análisis del último libro de Antonio Damasio (nacido en Lisboa en 1944).
Los libros más importantes de Antonio Damasio

El libro de Damasio en cuestión es, Inteligencia natural y la lógica de la consciencia (DESTINO 2025), el cual resume, actualiza y completa una larga lista de libros del autor relacionados con las materias a las que ha dedicado su vida como neurocientífico y médico neurólogo. Como se puede ver en Wikipedia, “Damásio tiene como campo prioritario de interés las bases neurológicas de la mente, especialmente en lo que se refiere a los sistemas neuronales que subyacen a la memoria, el lenguaje, las emociones y el procesamiento de decisiones. Como médico, estudia y trata, junto a sus colaboradores, los desórdenes del comportamiento y de la cognición, así como los del movimiento”. (Incluimos la portada del libro inmediartamente anterior)
Es un autor muy conocido entre nosotros, premiado con El Princesa de Asturias de 2005 de Investigación Científica y Técnica, que ha mantenido una relación estrecha con el país, con conferencias, entrevistas y vídeos diversos.
Ha tenido una brillantísima carrera investigadora y docente en los Estados Unidos con importantes premios y brillantísimas conferencias y videos, así como destacadísimas intervenciones en las conferencias TED.
Hay una clara continuidad en su obra escrita anterior al libro que glosamos, como se ve en la lista que sigue de sus publicaciones en español:
En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos. Editorial Crítica. 2005.
El error de Descartes: la emoción, la razón y el cerebro humano. Editorial Crítica. 2006.
La sensación de lo que ocurre. Editorial Debate. 2001.
El cerebro creó al hombre. Editorial Planeta. 2010.
El extraño orden de las cosas: La vida, los sentimientos y la creación de las culturas. Editorial Planeta. 2018.
Sentir y saber: El camino de la consciencia. Ediciones Destino. 2021.
Una obra muy centrada en el estudio de la consciencia
Insiste en todos sus libros en que la consciencia comienza con las sensaciones, las emociones y los sentimientos, términos para los que utiliza indistintamente la palabra inglesa Feelings en el original de su libro en inglés.
Todos esos fenómenos surgen de manera más o menos intensa en los seres con sistema nervioso desarrollado en relación con algo fundamental para la vida: la homeostasis.
Con ese término se explica, como todo el mundo sabe, la capacidad de los seres vivos para mantener un entorno interno estable y equilibrado (temperatura, pH, niveles de glucosa) a pesar de las variaciones externas, mediante mecanismos de autorregulación y retroalimentación.
El sistema nervioso de los seres vivos con cierto nivel de desarrollo es producto de la evolución y está todo él conectado al cerebro y en el caso de los humanos a lo que es el tronco encefálico. De hecho, a su parte inferior que es el bulbo raquídeo. Hay dos elementos adicionales en dicho tronco: el puente y el mesencéfalo.
Los nervios de todo el cuerpo se conectan a través de estos órganos a las complicadas redes neuronales del cerebro, las cuales, como se sabe, están formadas por las neuronas y sus interconexiones: el axón, las dendritas y las sinapsis, estas últimas como mecanismo de interconexión. En dicho mecanismo juegan un papel importante las vesículas de almacenamiento que son las que cruzan las membranas y liberan los neurotransmisores los cuales, a su vez, entregan los mensajes a la neurona receptora.
El cuerpo de la neurona, al que se suele llamar soma, está formado, como en todas las células, por el citoplasma y el núcleo.[1]
Un número impresionante de neuronas y de interconexiones
Más importante que todo eso para nosotros es que en un cerebro humano adulto existen, en números redondos, unos 100 mil millones de neuronas, las cuales están interconectadas con aproximadamente, entre 100 billones (1014) y 1,000 billones (1015) de sinapsis o conexiones neuronales.
Pido perdón por esta breve incursión en el mundo de los neurocientíficos que es el que Damasio domina como pocos. Llevo tiempo tratando de aprender algo de ese mundo, pero sólo alcanzo el nivel de balbuceo, a pesar del tiempo dedicado al tema y a pesar, también, de tener dos hermanos médicos neurólogos y una hija bióloga molecular.
Hoy, como ya hemos dicho en posts anteriores, los neurocientíficos no estudian ese mundo impresionante en número de neuronas y de interconexiones de una forma global sino en forma de redes neuronales o redes de interconexión especializadas.
Pero lo importante para esta serie de posts en la que buscamos explicaciones sobre la consciencia, es señalar que, según Damasio y una mayoría de neurocientíficos, es en esas redes intrincadas y, solo en ellas, en donde se produce lo más importante de lo que es el ser humano: el aprendizaje, la inteligencia, el pensamiento, los conocimientos, la racionalidad, la lógica y, finalmente, y aquí hay que respirar hondo, la consciencia.
Para ello, por supuesto, las redes neuronales necesitan recibir información muy variada del resto del cuerpo y del mundo exterior o, entorno, en el que se desarrolla la vida del hombre. El primer fenómeno se le llama en términos técnicos interocepción y al segundo exterocepción.
Se puede hablar adicionalmente de propiocepción, es decir, del sentido inconsciente que permite al cerebro conocer la posición, movimiento y tensión exacta de los músculos y articulaciones sin usar la vista, esencial para el equilibrio, la coordinación y la prevención de lesiones.
Las señales y su percepción
El proceso de creación de señales que el cerebro interpreta puede comenzar con las sensaciones internas, como el hambre, la sed, el calor el frío y otras. Asimismo, en el ser vivo se producen emociones básicas, tales como, el miedo, la ira, la alegría y la tristeza. Y también sentimientos o experiencias vivenciales que tienen más de razonamiento y componente mental o cognitivo, como, amor, odio, culpa, vergüenza, orgullo, fe esperanza, felicidad.
Todos estos fenómenos relacionados con la homeostasis van a dar lugar a la percepción, un fenómeno que se acerca ya al de la consciencia. Esta última es definida de forma muy breve por Damasio como, el proceso biológico que nos permite a cada uno darnos cuenta de nuestra propia vida como hecho individual.
Dicho proceso, “sintiente” o “conociente”, surge en gran manera a partir de lo que este autor llama resumida e insistentemente, “sentimientos homeostáticos “o, también, “sentimientos interoceptivos”, los cuales, dice, un poco sorpresivamente, que son espontáneamente conscientes, y argumenta que, “de lo contrario no habrían podido desempeñar las funciones de fomento y protección de la vida”.
Por supuesto, dichos sentimientos se combinan con los propiocepción que se generan en las neuronas a través de los procesos exteroceptivos que tienen su origen en el mundo exterior. Los procesos visuales y auditivos son los ejemplos más claros de lo que termina llegando al cerebro, creando allí “patrones neuronales transitorios”.
Las imágenes mentales no son “fotografías” en el cerebro, sino patrones dinámicos de actividad neuronal que el cerebro construye constantemente. Para Damasio, pensar es crear imágenes. Las imagines creadas en un momento determinado se combinan con otras imágenes anteriores guardadas en la memoria.
Biología de la consciencia y dudas sobre su contenido
Damasio es consciente de que lo que él hace es una biología de la consciencia, pero da la impresión de que al adentrarse en ello ha creído encontrar la verdad sobre dicho fenómeno. Revisa varias otras aproximaciones al estudio de la consciencia y llega a la conclusión de que la suya es la mejor.
Nosotros, muy humildemente y con un respeto profundo a la labor de Damasio, tenemos serias dudas sobre algunos aspectos. Para empezar, nos da la impresión de que todo lo que indica va muy bien para explicar lo que ocurre con los animales superiores — lo cual puede ser común en parte para el hombre — en términos de sensaciones, sentimientos y emociones, así como en cuanto al aprendizaje y aparición de la inteligencia natural, pero la consciencia humana es algo más.
Tiene que ver con el significado de las cosas o la semántica, unos términos no utilizados por este autor. También con la subjetividad, término que sí utiliza, aunque poco, y con la introspección y reflexión interna a lo que tampoco se refiere mucho.
Las imágenes, por otra parte, son para Damasio, “un patrón neural transitorio que representa algo (un objeto, una emoción, un recuerdo, una palabra, un dolor, una cara, etc.)” Dando un poco la impresión, curiosamente, de que reproduce para el cerebro humano lo que hace la IA en las máquinas. Una especie de ingeniería inversa doble, no del cerebro a las máquinas sino de las máquinas al cerebro.
Por otra parte, cuando se refiere a otras materias que tratan de la consciencia como, la Psicología, La Filosofía o la Teología, dice que son atajos. Y es cierto. Si uno cree en Dios y piensa que la consciencia tiene relación con Él, todo lo demás no importa. Lo cual puede ser cierto y es un atajo peligroso, pero hoy estamos comprobando que la ciencia cae también en atajos, al obcecarse los científicos en que todo se puede naturalizar, todo tiene que ser material y físico y todo objetivo.
Necesidad de un nuevo paradigma
En una época, además, en que todo empieza a estar condicionado por la relatividad, la mecánica cuántica y la incertidumbre, en el que el viejo determinismo ha sido sustituido por la indeterminación, la contingencia y la probabilidad.

Todo el que sigue mis blogs sabe que no soy partidario de utilizar el término “cambio de paradigma” para cualquier cosa. Solo lo utilizo de la manera sugerida por el físico y filósofo estadounidense Thomas Kuhn en su influyente libro La estructura de las revoluciones científicas (1962). Sugiere en él que un nuevo paradigma es una transformación fundamental en los conceptos, prácticas y teorías de una disciplina científica, reemplazando un modelo teórico viejo por uno nuevo cuando el anterior se vuelve insuficiente.
En ese sentido y con relación a la consciencia, creo que hace falta un cambio de paradigma, que para mi está relacionado con las recientes aportaciones de la científica sueca Maria Strømme, la cual ha escrito en un reciente trabajo que la consciencia no emerge del cerebro, sino que se trata de un campo fundamental del universo. Su teoría sugiere que la consciencia se originó primero y tras ella surgieron el tiempo, el espacio y la materia.
Yo mismo me he referido a ello como mera especulación en el post de este mismo blog, El resurgir del idealismo y de la metafísica (54)
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[1][ En el cerebro hay más cosas, entre otras las células gliales, o neuroglías, que son células no neuronales del sistema nervioso central y periférico que superan en número a las neuronas. Proporcionan soporte estructural y metabólico, aunque últimamente se ha descubierto un papel más importante en el funcionamiento general del cerebro




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