En esta y otras entregas que siguen se abrevia el análisis de los temas tratados. Se trata prácticamente de relacionar los grandes problemas que nos afectan idicando algunas de sus caracteísticas básicas
En la actualidad hay una fuerte preocupación mundial por el cambio climático, aunque conviene advertir que los científicos no se ponen de acuerdo sobre esta cuestión por lo que habría que considerar tanto el escenario que lo asume como el contrario en el que tal cambio no se verifica. Es una preocupación genuina de las gentes de todo el mundo hasta tal punto que diversos estudios prospectivos actuales lo consideran como “driver” o guía conductora de la opinión mundial y de la actitud de las personas. España sufre de escasez de agua, lo que está ya hoy contribuyendo a envenenar las relaciones entre regiones. La mitad sud-oriental tiene menos agua de la que necesita para sostener su floreciente agricultura intensiva, así como las necesidades de las superpobladas comunidades de la costa. En su parte más extrema la desertificación es ya muy apreciable. Existen diversos proyectos y realidades de trasvases desde cuencas más abundantes, generalmente con la oposición local, pero no es suficiente. Sistemas de presión osmótica inversa están ya en uso, pero son caros, consumiendo preciosa energía. En resumen, el problema del agua estaba ya presente entre nosotros antes de que el debate sobre el cambio climático se hiciera popular. Si éste último se produce como se anuncia la situación del país no puede sino empeorar.
El otro posible escenario del calentamiento de nuestro planeta lleva consigo otras consecuencias además de la escasez de agua. No se tiene todavía gran seguridad sobre lo que está ocurriendo y lo que puede ocurrir, pero no parece haber dudas de que las temperaturas en promedio están creciendo, el dióxido de carbono aumentando y las corrientes marinas alterando su curso natural. Pero la razón por la cual las consecuencias a largo plazo para la vida humana son muy difíciles de predecir es que las matemáticas implicadas – fractales y caóticas – son muy complejas, y los modelos consiguientes por tanto de escasa fiabilidad.





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