Me extiendo un poco más en éste y en el próximo post en las ideas de Michael Gazzaniga sobre el libre albedrío y la responsabilidad moral. En el presente hago referencia a lo que dice Henry P. Stapp en su libro «Mindful Universe» como réplica a lo indicado por Gazzaniga en el suyo, «Cerebro Ético», cuya portada se incluye abajo. Lo más característico es que lo que escribe Gazzaniga resulta algo confuso, y así lo señala Stapp. Por un lado, parece creer en la existencia de diferencias importantes entre mente y cerebro y afirma que el hombre es libre y tiene cabida en él la ética, la moral y las decisiones en línea con ellas, en las que por cierto se basan nuestras sociedades, su organización y la leyes que las gobiernan, pero por otro, no se aparta ni un adarme de las interpretaciones materialistas del hombre que llevan al determinismo y a la no existencia del libre albedrío. Se pregunta, de hecho, como hacen otros neurocientíficos hoy, si no habría que cambiar dichas leyes. La respuesta de Stapp, que más adelante presentaremos con cierto detalle, es que la «mecánica cuántica» contiene la respuesta a su confusión.

Ese primer libro de Gazzaniga es anterior al mencionado en el post previo, “Who’s in charge? (2011) y es el que Stapp utiliza para sus comentarios. Éste más reciente publicado en español con el título ¿Quién manda aquí?, no había sido publicado todavía cuando “Mindful Universe ” se editó por primera vez en 2007. En lo que sigue revisaremos lo que Stapp dice del primer libro de Gazzaniga y lo que nosotros hemos deducido del segundo, esperando además que el lector no se haga un lío con los distintos libros y ediciones citados. (1)
Stapp explica, yendo directamente a lo que nos ocupa, que Gazzaniga, especialmente en la Parte III indicada de su primer libro, intenta reconciliar la idea materialista de que la actividad del cerebro es “determinada” con la noción de “responsabilidad moral” la cual exige la existencia de “libre albedrío”. Eso mismo es lo que hace en su libro ¿Quién manda aquí?.
Una cita de Gazzaniga lo deja claro:
“Basándome en la interpretación moderna de la neurociencia y en las asunciones de los conceptos legales, yo creo en los dos siguientes axiomas: los cerebros son artefactos automáticos, auto-regulados y deterministas; mientras que las personas son agentes responsables, libres de tomar sus propias decisiones”.
La impresión que se obtiene de esas afirmaciones es que Gazzaniga participa de la interpretación aportada por la teoría cuántica según la cual existen dos realidades en el hombre, la mente, con sus pensamientos conscientes, sus ideas abstractas y sus sentimientos, y el cerebro, con sus neuronas sus células gliales, sinapsis y otros componentes, y, además, que ambas realidades combinadas dan lugar a las decisiones conscientes. Stapp se refiere a ello pero sigue citando a Gazzaniga para mostrar que no es así. Un segundo párrafo recogido es:
“El cerebro determina la mente, y el cerebro a su vez es una entidad física sujeta a todas las leyes del mundo físico. El mundo físico es determinista y por lo tanto el cerebro debe ser determinista también”.
Uno más es:
:
“Si nuestros cerebros son deterministas, entonces el libre albedrío que parece que experimentamos es sólo una ilusión?. Y si el libre albedrío es una ilusión, debemos revisar nuestros conceptos de lo que es ser personalmente responsables de nuestros actos?
Las respuestas de Henry Stapp a Gazzaniga son fundamentalmente dos. La primera que tiene unas concepciones estrechas del “libre albedrío” y de la “responsabilidad moral” al estar basadas en las ideas de los filósofos David Hume (1711 – 1776) y A. J. Ayer (1910 – 1989), según las cuales hay que redefinir el “libre albedrío” y la “responsabilidad moral”, considerando al primero como la decisión interna sin coacción del exterior (algo así como decir que un reloj es libre porque hace su función sin intervención externa) y a la segunda como algo surgido de la sociedad y de la vida de los hombres en comunidad. La segunda respuesta, por otra parte, se refiere a algo que podíamos prever de lo dicho hasta ahora, y es que Gazzaniga, tiene una concepción de lo determinado y del determinismo apegada a la “mecánica clásica”. Si se adscribiera a lo que dice la “mecánica cuántica”, cree Stapp, se resolverían sus problemas y podría aceptar la ética y la moral de acuerdo con la interpretación tradicional de estos conceptos según la cual el hombre tiene la facultad de discernir libremente en temas de valores y de actuar conscientemente de acuerdo con su consciencia y sus juicios internos.
___________________________________________
(1) (1) Paidós, la editorial que ha publicado ¿Quíen manda aquí?, ha publicado dos libros anteriores de Gazzaniga, “El cerebro ético”, al que hemos hecho referencia, y ¿Qué nos hace humanos?
(Continúa en el post siguiente)




Deja una respuesta