Descartes y otros pensadores de su época como eslabones entre los primeros científicos y Newton

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Se continúa en este post con el análisis de la evolucion de la racionalidad humana a través de personajes como Descartes y algunos otros de sus contemporáneos. Muy someramente se va viendo al analizar sus obras cómo se abrió camino en el mundo la nueva racionalidad. Fueron todos ellos, desde el mismo Descartes a Boyle y Huygens, pensadores y filósofos. Se les llamaba, de hecho y todavía, «filósosfos naturales». Pero todos estaban interesados en el conocimiento de las leyes que rigen el mundo natural y todos ellos combinaron la reflexión con la experimentación.

(Continuación del post anterior)

Descartes se interesó asimismo por la física y fue el creador del mecanicismo a pesar de ser supuestamente creyente y haberse ocupado de la demostración de la existencia de Dios. El mecanicismo, como se sabe, es una doctrina filosófica que mantiene que la única causalidad en el mundo es la física, es decir, la procedente del mundo material que es la única realidad posible. En términos metafísicos esto significa que no pueden existir entidades espirituales y que todo tiene que ser explicado en términos de materia, movimiento, leyes precisas explicativas de los fenómenos naturales y determinismo. Su adopción, como se sabe, lleva al materialismo.

No creía en la existencia del vacío, a pesar de los experimentos de Evangelista Torricelli (1608-1647) y de los trabajos de Robert Boyle (1627-1691), que debió conocer. Creía que todo el universo estaba lleno de una fluido invisible en el que el aire, el agua y la materia estaban como incrustados. En línea con esa idea formuló la denominada “Teoría de los Vórtices” según la cual el mencionado fluido giraría formando enormes torbellinos o vórtices celestes, siendo el Sol uno de ellos.

Por encima de todo Descartes fue un renovador del método filosófico y científico para aprender elaborado como réplica a las interminables discusiones y silogismos de la escolástica. Su método descrito en sus obras “Reglas para la dirección de la mente” de 1628 y “Discurso del método” de 1637 es simple, concreto y absolutamente lógico. Se práctica acuñó el término “cartesianismo” para designar la forma de razonar de los que lo practicaban. La separación analítica en porciones más pequeñas y el reduccionismo son consecuencias de dicho método.

La influencia de Descartes fue muy importante y se prolongó durante más de un siglo a pesar de algunos de los errores en los que cayó. Para el objetivo de este blog relacionado con la evolución de la racionalidad humana, especialmente, la racionalidad científico-tecnológica actual, resulta una figura clave ya que podemos observar en la evolución de su pensamiento cómo el mundo antiguo de la ideas innatas y la racionalidad a priori surgida de la mente del hombre, se relaciona con las nuevas ideas traídas por el empirismo surgido de la observación y medida de la realidad. Descartes es el eslabón, o uno de los eslabones, que conecta a uno y otro mundo y a uno y otro enfoque.

No es extraño que Newton leyera mucho sus obras, además de las de Copérnico, Kepler y Galileo, en su época de estudiante en el Trinity College de Cambridge en vez de estudiar a Aristóteles que era lo que entonces se enseñaba.

La labor de enlace entre los pioneros de la revolución científica y lo que con frecuencia se llama la revolución newtoniana, no correspondió sólo a Descartes. Otros científicos de la época contribuyeron también a ella. La mayoría han sido ya mencionados en estas notas, pero podríamos recordar de nuevo a una serie de ellos cuyas vidas se solaparon con la de Descartes y que en algunos casos fueron mucho más científicos que este autor.

El primero es Pierre Gassendi (1592-1655) un sacerdote católico francés que fue además filósofo, matemático y astrónomo, como ocurría con muchos pensadores de la época, y que fue enemigo declarado del cartesianismo. Influyó por el contrario en el pensamiento de Descartes a través de sus teorías sobre el atomismo materialista.

Los ingleses Thomas Hobbes (1588-1679) y John Locke (1632-1704), filósofo político el primero y pensador y pedagogo el segundo, contribuyeron a difundir el empirismo anglosajón que va a constituir una parte muy destacada de la nueva racionalidad científico-tecnológica.

El irlandés Robert Boyle (1627-1691), filósofo natural, químico, físico e inventor, considerado como el padre de la química moderna y autor de la ley de Boyle que relaciona el volumen y la presión de una cierta cantidad de gas mantenida a temperatura constante.

El astrónomo, físico y matemático holandés Christiaan Huygens (1629-1695), enorme científico que se interrelacionó mucho con Newton y de cuyas teorías (de algunas de ellas como la naturaleza corpuscular de la luz y la ley de la gravitación universal) fue un duro crítico.

Matemáticos y pensadores franceses como Pierre de Fermat (1601-1665) y Blaise Pascal (1623-1662), Antoine Arnauld (1612-1694) y Nicolás Malebranche (1638-1715) entre otros.

O, en fin, el gran biólogo y anatomista italiano Marcello Malpighi (1628-1694) padre de la Histología.

Todos ellos prepararon el camino para que Isaac Newton diera el salto definitivo a la nueva ciencia y generara una nueva Cosmovisión.

En todos ellos se puede ver el esfuerzo humano para entender mejor el mundo en el que habitamos, la evolución del pensamiento y la aparición de una nueva racionalidad

Adolfo Castilla

Adolfo Castilla es Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada. Escribe en Economía y Futuro desde 2006. Recibe los nuevos artículos por correo →

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