Robert Boyle (y III)

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La Alquimia fue una actividad importante desde las más antiguas civilizaciones de Mesopotamia y Egipto hasta el siglo XIX europeo. Su práctica fue intensa en la Edad Media y aparte de estar formada por conocimientos diversos de química, metalurgia, física, medicina y astrología era una actividad en la que también existían elementos de arte, misticismo y espiritualismo. Ha estado siempre relacionada con el «hermetismo», un sistema filosófico y espiritual que hunde sus raíces en las antiguas concepciones de Egipto y Grecia. Con frecuencia se la relaciona con prácticas esotéricas y con la búsqueda de la «piedra filosofal» que podía transformar el plomo y otros metales en oro, pero desde un punto de vista más realista la Alquimia debe considerarse como una actividad proto-científica de la que surgió con el tiempo la química moderna. Robert Boyle puede ser el punto de inflexión entre esas dos actividades. Procedía de la Alquimia pero supo evolucionar hasta convertirse en uno de los fundadores de la química.

(Continuación del post anterior)

Su interés por la Alquimia, que se ha tratado de borrar de su obra por parte de diversos biógrafos, existió y perduró hasta sus últimos años, al igual que ocurrió con Newton. Algunas interpretaciones indican que en ambos casos se justificaba por encontrar un origen divino del mundo y por creer que Dios podía permitir que de un material surgiera otro. Newton, de hecho, se refirió a esta cuestión al final de su vida y explicó que no era tanto una creencia en la piedra filosofal y en la producción de oro sino un interés por la transformación de un material en otro bajo diversas condiciones.

Un último comentario que me permito hacer es que de pronto parece, por lo dicho en los últimos posts, que la ciencia moderna es producto casi exclusivo de los científicos ingleses de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Y es verdad que Inglaterra pasó de ser un país lejano y aislado en una isla, a liderar la Revolución Científica, pero como es lógico también en esos años hubo una gran actividad en Alemania, en los Países Bajos y en otros países continentales.

Una pequeña referencia a una influencia adicional de Boyle es el hecho de que su bomba neumática fue un perfeccionamiento de lo llevado a cabo por el científico alemán Otto von Guericke (1602 – 1686).

La Revolución Científica se inició en el continente pero Inglaterra comenzó a jugar un papel destacado con su énfasis en la experimentación, en la demostración de conocimientos y en el uso de máquinas y aparatos. La figura de Isaac Newton, por otra parte, ha sido una cumbre en la historia, más que de Inglaterra, de toda la humanidad.

Adolfo Castilla

Adolfo Castilla es Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada. Escribe en Economía y Futuro desde 2006. Recibe los nuevos artículos por correo →

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