El primero de estos dos libros comienza diciendo que la información, los conocimientos y la cultura son elementos centrales de la libertad y del desarrollo humano. Y continúa indicando que la forma en la que esos elementos son producidos e intercambiados afecta de forma crítica al mundo tal como es y tal como podría ser. Esa forma además determina quien es el que decide sobre esas cuestiones y cómo los miembros de las sociedades avanzadas terminan entendiendo lo que puede hacerse y lo que debería hacerse.
Las democracias occidentales han dependido en los últimos 150 años de la información, los conocimientos y la cultura surgidos de la economía industrial y hoy, Internet representa un cambio radical de ese mundo. Hasta la propiedad intelectual, piedra angular de esa época, está hoy sometida a revisión.
Benkler analiza el nuevo mundo surgido, o en proceso de surgimiento, de la revolución de Internet abordando tres grandes dimensiones del mismo: la economía de las redes de información, la economía política de la propiedad y del común y las políticas en favor de la libertad en una época de grandes transformaciones. Al igual que Tapscott, recrea la colaboración en contraposición a la competencia y el papel de los individuos, a la vez productores y consumidores, como características de la nueva “nueva economía” (o novísima economía).
El libro de Don Tapscott es incluso más novedoso que el de Benkler y profundiza más en dicha novísima economía, en la colaboración y en el mundo de las infraestructuras gratis o comunes. Anuncia un mundo global en el que cuanto más se comparta más se ganará y en el que los conocimientos se producirán en las redes globales en las que todos aprenderemos de todos y todos enseñaremos a todos.
Se adentra en las nuevas generaciones de Internet y explica cómo dichas generaciones democratizarán la creación de valor en las sociedades futuras y proporcionarán oportunidades a todos los individuos. Habla en su libro de los cambios profundos que se producirán en las empresas, y especialmente, en la gestión de las mismas.
Dos libros, en definitiva, a tener muy en cuenta.





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