La artesanía, técnica o tecnología, en la antigüedad

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Resulta interesante para nuestro objetivo de hablar de ciencia y tecnología modernas deternenos un momento en la evolución de la tecnología en la época de la Grecia clásica. Aunque no se conocen muy bien de forma generalizada hubo grandes avances en la antiguedad. La rueda, el ábaco, la brújula, la clepsidra o reloj de agua, el astrolabio, la eolípila y otros inventos muestran que el hombre utilizó su «racionalidad» artesana desde los tiempos más antiguos.

Los griegos llamaban “Techné” a la artesanía, a los oficios, a las habilidades manuales y al arte. El término estaba relacionado con hacer cosas útiles con las manos. Eran las actividades domésticas, la agricultura, la artesanía y en general todo lo que en la Grecia antigua hacían los esclavos. Aparatos, máquinas, artefactos, utensilios, herramientas y aplicaciones muy variadas son productos de esta actividad. Todos los filósofos griegos la diferenciaban claramente de “Epìsteme”, conocimiento o ciencia, que era una actividad netamente racional, intelectual o mental. La primera estaba destinada a fabricar o hacer mientras que la segunda tenía como misión entender.

No está muy clara la evolución desde la palabra original griega a la palabra tecnología actual. Parece lógico pensar que de Techné se pasó a Técnica y de esta, quizás en el siglo XVIII, a Tecnología, como combinación de “techné” y “logia”, o estudio de algo. Proceso que, como es lógico, surge más o menos a la vez, o en uno detrás de otro, en los diferentes idiomas europeos.

Durante la mayor parte de la historia hasta épocas muy cercanas a nosotros la tecnología ha evolucionado en paralelo con la racionalidad y la primera ciencia, o ciencia antigua. Hasta el Siglo XVII, parcialmente, y hasta el Siglo de las Luces (Siglo XVIII), definitivamente, hubo escasas interrelaciones entre estas dos actividades. Incluso hoy en día, que se ha desarrollado la ciencia moderna con un sentido práctico, las relaciones entre ciencia y tecnología no son siempre claras ni directas. Los inventores, con mucha frecuencia, tienen un conocimiento somero, e incluso equivocado, de los fundamentos científicos de las cosas que hacen. En nuestros días existe además el fenómeno de la innovación, o introducción en el mercado de un nuevo producto o servicio, que requiere de otros conocimientos y experiencias distintos de los técnicos y científicos.

Además de la unión entre el conocimiento intelectual o racional con el conocimiento técnico, que surge con fuerza, como se ha indicado, al final del Siglo XVII y especialmente en el XVIII, tendrá que desarrollarse también el mercado y el sistema económico que llamamos capitalista, como más adelante indicaremos, para que la Tecnología se transforme en algo importante y básico para nuestras sociedades. La fabricación de productos industriales, aparatos, máquinas, artefactos, etc,,, como hemos dicho, permitirá un desarrollo espectacular del mundo en los siglos XIX y XX, como bien se sabe.

Adolfo Castilla

Adolfo Castilla es Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada. Escribe en Economía y Futuro desde 2006. Recibe los nuevos artículos por correo →

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