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Redes Neuronales Sociales

Autores: Adolfo Castilla y José María González del Álamo. Innovation Wars, S. L. CIBUC. https://www.innovationwars.com/

La denominación Redes Neuronales Sociales nos permite seguir haciendo referencia al funcionamiento de las redes neuronales del cerebro humano. Mencionamos en primer lugar el caso de mentes brillantes como la de Einstein y comparamos la creación y actividad de sus redes neuronales con otras redes posibles creadas en Internet. Serían redes que conectarían a cerebros humanos, es decir, una especie de “redes neuronales de cerebros”. Eso sería lo que hay detrás de la Inteligencia Colectiva y de nuestra propia aportación: “Inteligencia Artificial Colectiva”. Serían redes cercanas a las redes sociales actuales, pero no exactamente lo mismo ya que la redes neuronales de personas, tienen que estar estructuradas y dedicadas a conseguir objetivos concretos. Es por eso por lo que introducimos en lo que sigue los dos nuevos términos, “Redes Neuronales Sociales” y “Redes Neuronales Empresariales”

El cerebro de Albert Einstein

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Aunque conocemos muy poco del cerebro, especialmente en cuanto al psiquismo, la espiritualidad y la consciencia, y por ende en cuanto a la imaginación, la creatividad y la invención, parece que todo surge en las redes neuronales. Hemos comenzado a hablar de ello en el post anterior y ahora añadimos algo en relación con mentes brillantes con poderosas redes neuronales.

En el caso de Albert Einstein (1879-1955), por ejemplo, considerado el científico más importante del siglo XX y cuyo cerebro ha despertado la curiosidad de mucha gente durante años, se considera que la  formulación de su teoría de la Relatividad es un prodigio de la mente humana.

Los científicos que analizaron su cerebro no encontraron nada excesivamente especial. Más recientemente se ha descubierto que el cortex prefrontal do su cerebro, la parte de la frente, donde se alojan las capacidades de concentración, planificación y perseverancia, estaba excepcionalmente desarrollado.

Asimismo, parece que tenía una elevada concentración de neuronas en alguna de las partes del cerebro y, definitivamente, una densidad alta de células gliales, que son las que nutren y protegen a las neuronas.

También parece, por lo que se dice en artículos de científicos actuales, que en los lóbulos parietales y en su interconexión existían anomalías o diferencias destacables en comparación con un cerebro normal.

Impulso vital y semántica del mundo exterior

Seguramente Einstein tuvo un cerebro excepcional desde el punto de vista fisiológico, con grandes capacidades para el pensamiento simbólico, el razonamiento matemático y otras capacidades y aptitudes, pero no hay que olvidar que el cerebro es un órgano con una enorme plasticidad y que las redes neuronales surgen, de una forma que no sabemos, y desaparecen si no se mantienen activas.

Es decir, que la emergencia de redes en el cerebro de determinadas personas y su permanencia en el tiempo, exige algo más ligado a dichas personas. Algo así como un “impulso vital” surgido del interior profundo de ellas y una capacidad de “conexión” con el mundo exterior del que sacan la semántica profunda de nuestro Universo. Aspectos o capacidades del ser humano que no son fenómenos meramente materiales o físicos y sobre los que solo podemos hacer hipótesis.

Si las redes neuronales del cerebro humano funcionando, es decir, interrelacionándose unas neuronas con otras y contando con el impulso vital del interior del hombre mismo, pueden dar resultados notables y radicalmente nuevos, no nos puede extrañar, que con las debidas diferencias, pensemos en Internet como algo que puede dar lugar a una “superinteligencia”.

Es a lo que estamos denominando tentativamente “redes neuronales sociales”, las cuales son otra cosa distinta de las llamadas “redes sociales” actuales. Sintiendo el tener que acudir una vez más a la denominación de redes neuronales sobre las que ya se utilizan, entre otras, la de “redes neuronales artificiales”. Con el sentido muy específico, por cierto, de unas rutinas y algoritmos orientados al Machine Learning

Máquinas que ayuden a los hombres

Internet está hoy plagada de Inteligencia Artificial Normal. Google mismo rebosa de algoritmos inteligentes y las innumerables plataformas, redes sociales y redes de todo tipo, blogs, apps y miles de componentes de la Red de Redes, que no son otra cosa que grandes ordenadores interconectados, inteligentes en muchos sentidos.

Por no hablar de Google Analytics, su uso para el Big Data, o, incluso, la propia actividad de KDD (Knowledge Discovery in Databases), la publicidad adwords de Google y el ingente terreno del marketing digital, todo plagado de algoritmos inteligentes.

Las máquinas hoy ayudan inteligentemente a las personas en miles de tareas y lo hacen además mediante la voz humana para comunicarse con ellas. Las máquinas están sintetizando y reconociendo no solo la voz sino nuestras huellas dactilares, los rasgos de nuestras facciones, la forma de nuestras pupilas e infinidad de otras partes de procesos típicamente humanos.

El reconocimiento de patrones, como ya hemos dicho, es un área muy activa en nuestros días, con autores como Ray Kurzweill, mencionado repetidamente en este blog, que en uno de sus últimos libros, Cómo crear una mente (2012), basa la inteligencia humana en el reconocimiento de patrones de las sucesivas capas del cerebro del hombre.[1]

Convergencia NBIC

A las máquinas y a Internet les falta todavía sentir y tener emociones, así como ser conscientes, o lo que es lo mismo, saber que existen, saber que hacen cálculos y actúan con cierta inteligencia y saber, por ejemplo, que ayudan a los hombres en su quehacer diario. Se trabaja también en estas cuestiones pero ahí es donde las cosas van más lentas y hay más dudas sobre sus resultados.

A largo plazo y pensando en la combinación de tecnologías, como por ejemplo la convergencia NBIC (Nano-Bio-Info-Cogno), no hay razones para pensar en la no consecución artificial de la autoconsciencia. La biología sintética y los avances en relación con el ADN y ARN están abriendo unas posibilidades enormes a la creación de vida artificial, y esto son palabra mayores. Nos tememos, sin embargo, que este camino solo dará resultados a muy largo plazo. Habrá que descubrir, además, cómo nos enfrentamos al psiquismo y a la espiritualidad, ya que sin reproducir estas dimensiones de nuestra naturaleza no habrá ser humano artificial.

Hoy por hoy parece más útil sacarle a las máquinas y a Internet el mayor rendimiento posible sin exigir que sean conscientes. Eso es lo que se está haciendo con éxito con la Inteligencia Artificial Normal.

La Inteligencia Colectiva va en esa dirección. Se trata de que Internet y, especialmente las “redes neuronales sociales” y las “redes neuronales empresariales”, produzcan superinteligencia o inteligencia superior a la de los hombres conectados a ellas


[1] Lola Books publicó este libro en castellano a finales de 2013.

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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