Predicciones económicas

En el próximo post se darán algunas ideas sobre lo que se puede hacer ante la eventualidad de un estancamiento secular. Antes, sin embargo, abordamos en el presente dos cuestiones que han quedado pendientes: la de las predicciones económicas y quien las hace y la de explicación del término “nueva normalidad”. En relación con lo primero se hace una defensa de las predicciones económicas realizadas por centros especializados y profesionales de valía. Criticando los comentarios sin fundamento sobre ellas realizados por algunos políticos, o políticas. En cuanto a la segundo, se trata de un término que se hizo popular hace unos años en los Estados Unidos.

(Imagen de arriba tomada de dreamstime Word Writing Text Time,
https://www.dreamstime.com/word-writing-text-time-new-normal-business-concept-make-big-dramatic-change-replace-expected-written-torn-page-to-touch-image121994041 )

Dos cuestiones pendientes

Resultado de imagen de New Normal (business) IMages
(Imagen tomada de Baseline,
Risky Business Is the New Normal.
http://www.baselinemag.com/security/slideshows/risky-business-is-the-new-normal.html )

Hemos dedicado quizás mucho tiempo (tres posts antes del presente) al estancamiento secular y a las circunstancias actuales de manos atadas en las que se encuentran muchos gobiernos y muchos bancos centrales. Nos tememos que los amigos que nos preguntaban simplemente por lo que cabe hacer, se hayan perdido con tantas explicaciones previas. Intentamos ahora contestar a la pregunta inicial aunque sea de forma telegráfica.

Antes, no obstante, y para no dejar ningún cabo suelto, me refiero a dos cuestiones anunciadas y no tratadas: 1) ¿quién es responsable de las predicciones que utilizamos en la actualidad?, y 2) ¿qué es eso de Nueva Normalidad?

En cuanto a la primera, hay que decir que son responsables de dichas predicciones, el Fondo Monetario Internacional, El Proyecto LINK de las Naciones Unidas, del que me enorgullece haber sido miembro desde 1983, la OCDE, el Banco Mundial y varias otras instituciones mundiales y los centros locales de predicción como el CEPREDE en el caso español. Los modelos econométricos que hay detrás de ellas y la labor de seguimiento de estadísticas, análisis de las mismas, creación de bases de datos y otras tareas, son mecanismos serios llevados a cabo por personas responsables que requieren mucho esfuerzo.

Las predicciones económicas son ejercicios serios

Las predicciones pueden cumplirse o no, pero lo que nadie puede hacer es despreocuparse de ellas o declarar muy a la ligera que son predicciones que se hacen poniendo un numerito aquí y un numerito allá, como ha dicho recientemente la ministra de economía española. Sobre dicha señora yo no tengo nada más que respeto, primero por ser persona, segundo por ser mujer, tercero  por ser ministra y cuarto por su currículo y su historial, pero también lo tengo, y mucho, por los modelos econométricos, las predicciones económicas y por todas las personas dedicadas a elaborarlas con todo el interés y la profesionalidad  del mundo.

No quiero referirme excesivamente a mí mismo, pero desde hace muchos años participo en las reuniones semestrales de predicción económica mundial del Proyecto LINK, a las que, por cierto, asisten siempre representantes del FMI, de la OCDE, del BCE, de Banco Mundial y de diversas otras instituciones. Los resultados que salen de ellas tras utilizar predicciones formales deducidas de modelos y de trabajos diversos, entre ellos muchos de investigación, no deben tratarse a la ligera.

Deben, en mi opinión, ser tenidas en cuenta como consensos apoyados en hechos y datos alcanzados por muchos expertos trabajando juntos. Como yo mismo indiqué en la última reunión semestral del Proyecto LINK celebrada a primeros de septiembre pasado en Santiago de Chile, son esfuerzos que pueden ser considerados como ejercicios de Inteligencia Colectiva.

Nueva Normalidad

Uno no sabe por qué los políticos y gobernantes hacen esas declaraciones que dicen tan poco de ellos. Hubiera sido más razonable que la ministra de economía hubiera dicho algo así como: “de acuerdo con las predicciones actuales España puede tener problemas para reducir su tasa de desempleo y esto significa que tenemos la necesidad de imaginar soluciones para disminuir dicha tasa”.

Además de poder distinguir entre predicciones y objetivos. Si las primeras son malas, los segundos pueden ser buenos, y los políticos en estos casos se deben dedicar a hacer todo lo necesario para alcanzarlos.

La segunda cuestión es más anecdótica. A partir de 2012, cuando los efectos de la crisis del 2007/2008/2009, habían desaparecido, se habían saneado los bancos y la liquidez en el sistema introducida por la FED en los Estados Unidos había comenzado a dar resultados en términos de crecimiento, alguien dijo que se había vuelto ya a la normalidad. Muy pronto sin embargo, otras personas dijeron que se había vuelto a la normalidad pero que era una normalidad distinta a la anterior de la crisis. Fue más bien una cuestión de periodistas a la que pronto se unieron otros agentes sociales.

El significado de la expresión quedó establecido como una nueva situación en la que lo anormal previamente resultaba normal en la actualidad en la que se hablaba.

Es muy probable que en estos escarceos de denominaciones los periodistas involucrados se vieran influidos por una serie televisiva de cierto éxito producida por la NBC que comenzó a emitirse en septiembre de 2012. Su argumento no tiene nada que ver con el uso de la denominación en la economía y en los negocios.

Dos usos paralelos de una misma expresión

Si se busca en Google se encontrarán dos entradas en Wikipedia, una con el nombre en inglés, The New Normal, que se refiere a la serie de televisión, y otra, New Normal (business), relativa a su segundo uso. La “normalidad” actual de tipos de interés y tasas de inflación bajos puede encajar en  una “nueva normalidad”. El sistema bancario y financiero también adoptó el termino para referirse a la nueva situación de incertidumbre y volatilidad en la que se movía dicho sistema después de la recuperación de la crisis.

Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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