Lo colectivo: Integrated Information Theory

Autores: Adolfo Castilla y José María González del Álamo. Innovation Wars, S. L. CIBUC. https://www.innovationwars.com/

Llevamos ya un número importante de posts dedicados a la Inteligencia Colectiva y, curiosamente, no hemos dicho nada todavía de lo colectivo en sí mismo. Dedicamos este post a cuestiones tales como, la importancia en un grupo de IC de la información intercambiada entre sus componentes, de las interactuaciones que tienen lugar entre ellos y de las relaciones causa-efecto que se producen, es decir, de las actuaciones sobre sí mismo que realiza un grupo. Las cuestiones que abordaremos son las de, ¿cómo de colectivo debe ser un grupo de IC? y ¿en qué consiste lo colectivo? Entramos brevemente en la Integrated Information Theory, última aportación de los neurocientíficos al origen de la consciencia. Ésta, la consciencia, se piensa hoy que está producida por la fuerte interconexión de las neuronas y por el intercambio de información entre ellas.

En Innovation Wars siempre hemos creído que un grupo de Inteligencia Colectiva debe ser considerado como una especie de “red neuronal” de personas, a las que de hecho llamamos, “redes neuronales empresariales”, si se constituyen dentro de una empresa, o “redes neuronales sociales”, si forman parte de cualquier actividad social. De ahí se deduce la importancia de la Integrated Information Theory para nuestra idea de Inteligencia Artificial Colectiva, con las reservas y distancias que haya que establecer entre el cerebro humano y un grupo de individuos pensando juntos.

(Imagen de arriba tomada de la Web MCPRO, “Océ apuesta por el pensamiento colectivo en i+D”. https://www.muycomputerpro.com/2013/01/17/oce-pensamiento-id )

El último libro del neurocientífico Christof Koch

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(Imagen tomada de la presentación SlideShare, “El Pensamiento Colectivo Y El Crowdsourcing Como Fuente De Innovación”. https://es.slideshare.net/anamariallopis/el-pensamiento-colectivo-y-el-crowdsourcing-como-fuente-de-innovacin )

Hace ya bastantes semanas, cuando iniciamos este blog, lo hicimos situando el origen de nuestro interés por la Inteligencia Colectiva en nuestro interés previo por la Inteligencia Artificial. De una forma más específica, diríamos, que surgió al desarrollar nuestra idea de que la Inteligencia Artificial Fuerte será más fácil de crear en Internet que en un ordenador aislado.

Será producto de la simbiosis hombre-máquina, del uso de las redes sociales, del aprovechamiento del creciente poder de Internet y de la utilización de la Inteligencia Artificial Normal, cada vez más poderosa en la Red y en los ordenadores a ella conectados.

Hemos dado ya explicaciones importantes sobre este asunto, entre otras la distinción entre Inteligencia Artificial Normal e Inteligencia Artificial Fuerte. Esta última es la que puede acercarse a la verdadera inteligencia del hombre, con su intuición, imaginación, creatividad, invención, sentimientos y otras capacidades de su psiquismo. El núcleo del cual hay que situar en lo que llamamos conciencia — o, mejor, consciencia –, un enigmático fenómeno, subjetivo, pero real, del que conocemos muy poco.  

En su libro más reciente, The feeling of life itself, Christof Koch (Nacido en 1956) lo deja claro. “Nunca un ordenador será consciente”. Nunca el camino para crear consciencia será la programación, por muy poderosa que esta sea, y contando, incluso, con los ordenadores cuánticos[1]

¿Puede un grupo ser consciente?

Los neurólogos confirman ya este hecho al que se había referido muy bien un destacado filósofo americano fallecido hace un par de años, para desgracia de los que lo seguíamos. Se trata de Hubert Dreyfus (1929 – 2017). También se ha referido a esta cuestión el filósofo australiano, residente en USA, muy popular en la actualidad, David Chalmers (Nacido en 1966). Este último responsable de la expresión, el problema difícil de la consciencia.

Saco a relucir estas cuestiones porque una pregunta lógica en relación con la Inteligencia Colectiva es, “si un grupo involucrado en tal actividad puede ser consciente como tal grupo”. Los individuos lo son, con más o menos profundidad, según el nivel de actividad de sus mundos interiores, pero, ¿qué decir de un grupo?

Estamos asumiendo que un grupo puede poseer la capacidad de “estigmergia” en cuanto a inteligencia y en cuanto a la generación de ideas o actuaciones superiores a las de los individuos que lo componen, y deviene importante en ese sentido preguntarse por la capacidad de ser consciente de algo, como grupo.

Recuerdo que ya nos hemos referido al hecho de que los avances en Inteligencia Artificial Fuerte son, hoy por hoy, exiguos, mientras que la Inteligencia Artificial Normal avanza a gran velocidad y tiene un amplio camino por delante.

Las empresas y personas que se mueven en este terreno de lo Normal, tienen poco interés por la consciencia y saben que hay mucho que hacer en cuanto a programar multitud de otras capacidades, “normales”, perdón por la redundancia, del cerebro humano.

El universo de la consciencia

Koch, al que seguimos desde hace mucho tiempo, y del que hemos leído gran parte de lo que ha escrito, es un neurocientífico destacado que trabajó con Francis Crick (1916-2004), premio Nobel de Medicina de 1962, y fue compañero de Giulio Tononi. Durante 17 años enseñó biología e ingeniería en el Instituto de Tecnología de California y es hoy director científico del Instituto Allen (AI) para la Ciencia del Cerebro, ubicado en Seattle.

Ha dedicado toda su vida al estudio científico de la consciencia y en el libro mencionado anteriormente se refiere a la llamada Integrated Information Theory, introducida por el mencionado Tononi en 2004 y a la que dedicó su libro de 2012, PHI: Un viaje desde el cerebro hasta el alma[2]. Como es sabido por los familiarizados con estos temas, este notable científico trabajó con el Premio Nobel de Medicina de 1972, Gerald Edelman (1929-2014), con el que escribió el libro, El universo de la conciencia: cómo la materia se convierte en imaginación[3].

En el libro mencionado (The feeling of life itself ), Koch se declara partidario de la IIT (Information Integrated Theory) y al respecto ha indicado que es: “la única teoría fundamental realmente prometedora sobre la conciencia”.  

David Chalmers también ha mostrado cierto entusiasmo por esta teoría.

Lo colectivo

Entrar en la IIT requeriría un esfuerzo mayor del que cabe hacer en este blog, pero sí podríamos decir, brevemente, que se refiere al uso e intercambio de información por parte de entidades que actúan integradamente. La teoría empieza manifestando la existencia de la consciencia y declarando que se trata de una experiencia subjetiva. Dicha experiencia emerge de la interrelación de los componentes de un grupo y de la relación causal entre ellos. Es decir, del hecho de que un grupo o mecanismo de cualquier tipo se afecte causalmente a sí mismo.

Las redes neuronales serían un ejemplo de un conjunto de entes interrelacionados fuertemente, intercambiando información continuamente y actuando en forma de causa-efecto entre ellos. La consciencia surge de esa interrelación e influencia de unos entes sobre otros, llevando esto a una realidad que conocemos bien: el hecho de que puede haber más o menos niveles de consciencia.

La mayor integración, mayor actividad de los entes y mayor actuación de unos sobre otros, lleva a un nivel superior de consciencia.

Geoff Mulgan (Nacido en 1961) en su libro Big Mind, que llevamos utilizando en los últimos posts de este blog, dedica un largo capítulo a la importancia de lo colectivo en un grupo de Inteligencia Colectiva. Se trata del Capítulo 9, en el cual comienza por analizar si un grupo de Inteligencia Colectiva puede tener consciencia, o autoconocimiento de lo que hace y de lo que es responsable. Se plantea, incluso, si una empresa o una nación pueden ser responsables de hechos graves y si pueden ser objetos de derechos y obligaciones.

Información, interrelación y relaciones causa-efecto

Sabemos, por supuesto, que se sanciona a las empresas cuando hacen algún mal a la sociedad y también que determinadas naciones han sido consideradas responsables de crímenes de guerra o genocidios, pero el fenómeno subjetivo de la autoconsciencia es difícil identificar en esos conjuntos.

Mulgan concluye que la consciencia de un grupo no puede ser nunca como la consciencia de un individuo, pero, leyéndolo, nosotros pensamos que, aunque un grupo no pueda ser plenamente consciente como lo es un individuo, sí tiene sentido la idea de que cuanta más integración, más interacción y más intercambio de información exista entre sus miembros, mayor será la Inteligencia Colectiva que desarrolle. Y aunque inteligencia y consciencia no sean lo mismo, sí parece que las dos necesitan el mismo funcionamiento de los entes de un grupo.

O dicho muy resumidamente, teniendo en cuenta las ideas de la Integrated Information Theory (IIT), un grupo de Inteligencia Colectiva mostrará más inteligencia cuanto más se adapte su funcionamiento interno a las leyes de dicha teoría. Es decir, cuanta más información intercambien sus componentes, más interactúen entre ellos y mayores relaciones causa-efecto se produzcan.


[1] Christof Koch, The feeling of life itself, Why consciousness is widespread but can’t be computed, The MIT Press, noviembre de 2019

[2] Giulio Tononi, Phi: A Voyage from the Brain to the Soul, Pantheon Books, 2012

[3] Gerald Eldeman y Giulio Tononi, El universo de la conciencia: cómo la materia se convierte en imaginación, Editorial Drakontos, Barcelona, 2002

Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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