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Las soluciones: liberalismo contra intervencionismo

Continuamos en este post  con la descripción de las concepciones económicas en la época del “crack del 29”. Seguían siendo profundamente liberales aunque las cosas comenzaron a cambiar entonces. El intervencionismo del Estado surgió como alternativa válida para los gobiernos de los países occidentales, a los que preferentemente nos referimos aquí. Hacemos mención a la economía neoclásica y entramos en las primeras explicaciones de la Gran Depresión

La economía era en gran manera liberal y clásica   

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En la primera mitad del siglo XX a la que nos estamos refiriendo, la concepción generalizada en términos económicos seguía siendo el liberalismo, así como la no intervención estatal y el mecanismo de mercado como gran instrumento para organizar las cosas. Pero a finales del siglo XIX todo había empezado a cambiar de forma importante. Surgieron nuevas ideas en relación con la aparición de los monopolios naturales y las grandes inversiones necesarias en extracciones petrolíferas, grandes infraestructuras de transporte, de comunicación y de electricidad. Se necesitaba más regulación, nuevas leyes y más intervención del Estado.

Adicionalmente, en el mundo estaban apareciendo gobernantes más intervencionistas y más poderosos. En los Estados Unidos fue el caso de Theodore Roosevelt (1858-1919), un personaje extrovertido, deportista, cazador, explorador, soldado y representante de una masculinidad muy de la época, además de un partidario dela supremacía mundial de su país que participó con gusto en la guerra Hispano-Estadounidense de 1898. Creó y mandó un pequeño regimiento en Cuba por cuyas actuaciones ganó una mención para la Medalla de Honor.

En términos de teoría económica todo era teoría económica clásica, en gran manera recreada o reconstruida  por Alfred Marshall (1842-1924) en Cambridge (UK) a final del XIX  y antes de él y quizás de forma más radical, por la Escuela Austriaca. Personajes tan brillantes como Carl Menger (1840-1921), Eugen von Böhm-Bawerk (1851 – 1914) y posteriormente Joseph Schumpeter (1883-1950), Friedrich Hayek (1899-1992),  Ludwig von Mises (1881-1973) y el estadounidense, bastante posterior a ellos en fecha de nacimiento,   Murray Rothbard (1926 -1995), habían hecho grandes aportaciones relacionadas con las ventajas del liberalismo y la no intervención estatal.

Por cierto que conviene recordar en este momento que los miembros de la Escuela Austriaca sitúan el origen de sus criterios liberales en la labor de la Escuela de Salamanca del Siglo XV, con Juan de Mariana (1536-1624)  a la cabeza, y en los fisiócratas del XVIII. Rothbard escribió sobre ello, pero también Schumpeter y otros miembros de esta escuela.

La escuela neoclásica

El término de Economía Neoclásica parece que fue utilizado por primera vez por Thorstein Veblen, (1857 – 1929) y es verdad que la teoría de esta escuela introdujo en las explicaciones económicas, la subjetividad de las personas a la hora de consumir y su efecto en los precios de los productos,el marginalismo (o utilidad marginal del consumo, lo que viene a ser lo mismo) y la mayor interrelación entre oferta y demanda, así como el desarrollo de la Microeconomía.

El Keynesianismo es probable que no tuviera influencia en aquella época ya que el primer libro importante de Keynes,  Tratado sobre la reforma monetaria, fue publicado en 1923 y se refería a la conveniencia de la estabilidad de precios domésticos y la flexibilidad de los tipos de interés.

El segundo libro de Keynes en términos de importancia fue Tratado sobre el dinero, de 1930, en el que ya exponía sus ideas, inspiradas en la obra de Knut Wicksell (1851- 1926), en cuanto a que el crecimiento y la economía en general no estaban destinados a producir igualdad y no la producían de hecho. Si se busca esta última característica de la vida en sociedad, me refiero a la igualdad, no hay más remedio que acudir al papel del Estado, aunque, como bien sabemos, éste falla tanto o más que el mercado.

Keynes había escrito antes ampliamente sobre el fin del Laissez-Faire y sobre el Comunismo, y había publicado en 1919 el muy notable,  Las consecuencias económicas de la paz.

Las primeras explicaciones sobre las actuaciones en la Gran Depresión

El que se considera su trabajo más conocido y utilizado, Teoría general del empleo, el interés y el dinero, se publicó en 1936, y necesitó unos años para difundirse. Los economistas americanos, además, rechazaron inicialmente sus ideas, aunque en unos años todos los economistas se declaraban keynesianos y toda la teoría económica a lo largo de tres o cuatro décadas fue keynesiana.

Las medidas adoptadas por Hoover, por tanto, fueron obligadas por las circunstancias y  probablemente adoptadas sin mucho fundamento teórico. Es probable que el propio presidente las adoptara a regañadientes. Aunque en lo relativo a la crisis en sí, a la especulación y al afán de la gente por hacer dinero sin esfuerzo y sin trabajo, parece que era muy crítico y que personalmente estaba en contra de lo que estaba ocurriendo en el país.

En cuanto a los hechos que desencadenaron la gran crisis financiera del 29, la verdad es que a estas alturas, después de casi un siglo, se han dado cientos de explicaciones y hay personajes muy conocidos a los que se considera especialistas en el tema, entre ellos Ben Bernanke (Nacido en 1953), Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, desde 2006 a 2014. Su actuación en la crisis de 2007/2008 fue bastante acertada, debido probablemente a ello, y la verdad es que los Estados Unidos sólo sufrieron la recesión en el 2008 (decrecimiento de -0.1 %) y en el  2009 (decrecimiento del -2,5 %) y salvo el hundimiento de Lehman Brothers en 2008, todo fue bastante razonable en cuanto a la solución de una crisis financiera causada, precisamente, por ellos mismos.

Las explicaciones de John Kenneth Galbraith

Una de las mejores y más clásicas interpretaciones históricas a estas alturas, fue hecha por John Kenneth Galbraith (1908-2006) en 1954. Se publicó entonces por primera vez un clásico de esta materia que no ha dejado de reeditarse desde entonces. Se trata de The Great Crash, 1929, transformado en bestseller en el mismo 1955.

Lo que indica es bastante lógico en varios sentidos. Primero en cuanto al éxito económico de los Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial. Momento en el que el país se transformó, ya sin ninguna duda, en la primera potencia mundial y en el que, debido a debilidad de Europa, destrozada por la contienda, las exportaciones crecieron de forma destacada, la industria alcanzó producciones inimaginables y la economía estadounidense se transformó en banquera mundial, con el dólar reinando absolutamente en el mundo.


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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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