frase-no-es-un-crimen-ser-un-ignorante-en-ciencia-economica-que-es-despues-de-todo-una-disciplina-murray-rothbard-128092

La ciencia económica en entredicho

Aunque la teoría económica está en entredicho en los últimos tiempos, especialmente tras la crisis económica surgida en 2007/2008, dicha teoría y la ciencia económica en general, siguen siendo la base de servicios económicos y asesoramiento continuado a empresas e instituciones diversas. Eso no quita, por supuesto, que nos olvidemos de analizar los motivos de tanta crítica a esta ciencia social decisivamente importante para nuestras sociedades. En este post comenzamos a revisar lo indicado a este respecto por algunos autores recientes que se han adentrado en el análisis de lo que pasa con ella.

La Gran Recesión como revulsivo para el análisis de la ciencia económica

Con lo dicho hasta ahora en los dos posts anteriores pretendemos demostrar que la economía, la teoría económica y las leyes económicas diversas, ayudadas por las matemáticas, la estadística y la econometría, han permitido durante años unos servicios económicos enraizados en la economía de muchos países. Lo más que se puede pedir a cualquier conocimiento es, la oferta de algún producto o servicio, la generación de intercambio económico, la creación de empleo, la acumulación de conocimientos o la prestación de servicios a otros. Todo ello basado en la teoría económica y en la econometría, ha sido una realidad en el caso de CEPREDE y muchas otras instituciones de predicción y análisis económico, durante un buen número de años, con lo que sería difícil decir que dicha teoría económica es un fracaso o no sirve para nada, como muy erróneamente dicen algunos hoy.

En cuanto a la ciencia en entredicho que es hoy la ciencia economía, después de la Gran Recesión comenzada en 2007-2008 y que tuvo su máximo en términos de decrecimiento mundial en 2009, nos queda todavía mucha reflexión a llevar a cabo. Nunca como en los últimos años hemos visto tantas publicaciones críticas con la situación del mundo, con el capitalismo y con las teorías económicas que utilizamos. En próximos posts tenemos la intención de revisar algunas de dichas publicaciones, de las que ya dimos una lista parcial en el post de esta serie, “Las críticas actuales al capitalismo” colgado el 22 de abril de 2016.

Dos autores de interés: Antonio Pulido y Dani Rodrik

Antes de ello nos gustaría hacer mención a dos autores destacados que han escrito sobre la ciencia, o teoría económica, y sobre sus aciertos y sus errores. Se trata de Antonio Pulido (maestro y amigo íntimo, como seguramente he dicho ya) y uno de sus libros de hace varios años, Economía en acción,[1] y de Dani Rodrik (nacido en 1957)  y su libro de 2015, La leyes de la Economía[2]. El primero es anterior a la crisis, pero es impresionante cómo se adentra en cuestiones que están hoy en el aire en relación con la ciencia económica.

Dicho primer libro es muy notable, al que quizás el mercado y la sociedad española no hayan hecho justicia. Debería en mi opinión ser más conocido y valorado,  aunque los expertos sí lo citaron y utilizaron en los años siguientes a su publicación.

Se trata de una obra destacada en la que tomando el crecimiento económico como base de reflexión se hace un recorrido profundo por la teoría económica y sus leyes, por la economía aplicada y por la econometría empírica. Además de recorrer una buena parte de la historia económica y citar a los autores más relevantes en el terreno del crecimiento y por extensión en muchos otros terrenos económicos dado el papel central del crecimiento y la producción de bienes y servicios en toda la economía.

El crecimiento económico y sus leyes

Comienza revisando el rico concepto de los “hechos estilizados” debido inicialmente al economista húngaro nacionalizado británico, Nicholas Kaldor (1908-1986). Tales hechos tienen que ver con la conveniencia de despojar de todo lo accesorio y circunstancial a los fenómenos económicos diversos para dejarlos reducidos a las tendencias básicas y a lo que de verdad pueda existir de común en las distintas aplicaciones económicas y en las leyes que las representan.

Hace un esfuerzo inigualable revisando más de 1.000 experiencias de crecimiento económico con el objetivo de buscar las leyes empíricas que lo expliquen en diversos países y regiones y en diversas épocas y circunstancias. Termina obteniendo más de cincuenta hechos estilizados y demostrando algunas leyes económicas bien conocidas.

Pero el resultado final es frustrante para el autor por la diversidad de experiencias, la multiplicidad de interpretaciones, la variedad de datos a emplear y la fragilidad de muchos resultados. Lo es el libro en sí para los que lo leemos y estudiamos, a pesar de la satisfacción con que se lee, su enorme valor intelectual, la riqueza de su contenido, la profunda labor de investigación que constituye y el extenso recorrido por el pensamiento económico que lleva a cabo. Lo es porque, si para saber algo sobre un asunto tan cercano a todos y de lo que tanto dependemos como es la economía y el crecimiento, necesitamos un voluminoso libro difícil de leer y abarcar, sobre todo para los no expertos, mal vamos en términos de organizarnos y arreglar nuestro mundo.

Fortalezas y debilidades de la ciencia económica

El autor, mi admirado Antonio Pulido, obtiene no obstante la siguiente conclusión en cuanto a la leyes económicas:

“Pero al mismo tiempo, hemos podido comprobar que junto a muchos resultados frágiles se dan también algunos robustos, en el sentido estadístico de superar los estrechos márgenes de unos datos, una técnica y un modelo determinados. No encontramos fácilmente leyes empíricas, pero algunas sí que hay, aunque no sean exactas y cambien con múltiples condicionantes, entre los que el tiempo y el espacio de referencia son elementos básicos.

Precisamente por todo ello, los economistas no siempre coincidimos en nuestros diagnósticos ni en los tratamientos a aplicar. Pero también, por todo lo visto, compartimos mucho en común”.

Más adelante, al hablar de forma específica de las creencias de los economistas y más concretamente de las regularidades de las leyes económicas, escribe:

“Considero muy limitado el positivismo como regla básica de la evolución de nuestros conocimientos. Acepto que la economía es un campo del saber cuyo objetivo final debe ser la acción práctica, pero eso no me lleva  admitir que la practicidad deba renunciar a los posibles efectos dinamizadores, en particular a medio y acorto plazo, de la investigación básica más teórica. Entiendo que inducción y deducción son dos ingredientes que deben y pueden combinarse en las dosis adecuadas”.

No le demos vueltas, esa es la ciencia económica que tenemos, una ciencia social procedente de lo que es el hombre y su sociedad y de la que podemos sacar partido si no la malinterpretamos y si no queremos que funcione como una más de las ciencias naturales.

_______________________________

[1] Antonio Pulido San Román, Economía en acción, Fundación ICO, Ediciones Pirámide, Madrid, 2000

[2] Dani Rodrik, Las leyes de la economía. Aciertos y errores de una ciencia en entredicho, Ediciones Deusto, Barcelona , 2016


Also published on Medium.

Tags:
0 shares
Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
Post anterior

Las leyes de la economía

Post siguiente

Servicios de predicción económica

Deja tu comentario