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¿Cómo funcionan las supermentes?

Autores: Adolfo Castilla y José María González del Álamo. Innovation Wars, S. L. CIBUC. https://www.innovationwars.com/

Continuamos en este post analizando el libro de Thomas W. Malone, Superminds. Nos detenemos ahora en la Inteligencia de los Grupos, en su medida y en los factores internos que permiten hacerlos más inteligentes. Una notable labor de investigación realizada por este autor y colegas suyos de distintas universidades norteamericanas. Comparamos su conclusiones en cuanto a este tema con nuestra propia experiencia en Innovation Wars. Conseguir ideas novedosas, superiores y disruptivas, es hoy posible a través de grupos organizados adecuadamente. Y con la combinación de la interconectividad permitida por Internet, la capacidad de los ordenadores y la Inteligencia Artificial Normal y una metodología de trabajo en grupo rigurosa.

(Imagen de arriba tomada de Icare. Conferencia en Chile de Thomas W. Malone. https://www.icare.cl/contenido-digital/thomas-malone-supermentes-en-icare-chile/)

Inteligencia de los grupos

Siguiendo con lo indicado en el post anterior, hacemos notar que Malone y sus colaboradores, han llevado a cabo trabajos de investigación muy interesantes sobre la Inteligencia Colectiva. Se han preocupado por temas como los siguientes: ¿tienen los grupos más o menos inteligencia?; ¿se puede pensar en un test de inteligencia para grupos similar al IQ que se utiliza para individuos?; ¿es posible determinar de qué depende que unos grupos sean más inteligentes que otros?

Antes de referirse a ello se detiene este autor en su libro, Superminds, en la revisión somera de lo que sabemos sobre la inteligencia humana. Mencionando la labor de autores muy diversos, entre ellos, Howard Gardner (Nacido en 1943), profesor de psicología de la Universidad de Harvard. Gran especialista en capacidades cognitivas y formulador de la teoría de las inteligencias múltiples[1]. Su obra es muy extensa y está recogida en lo que se llama Biblioteca Gardner.

Inteligencia Social

En la parte más tradicional de lo que es la inteligencia humana, menciona definiciones bien conocidas. Entre ellas: “la habilidad de ciertos individuos para adaptarse eficientemente a su entorno y sacar partido de ello”; “la capacidad de resolver problemas o crear e innovar”; “la capacidad mental que permite razonar, planificar, pensar en temas abstractos y comprender  ideas complejas”, “la facilidad para aprender”, “la capacidad de cálculo” y varias otras habilidades que adornan a determinadas personas.

No se detiene en la inteligencia emocional, que tanta difusión ha tenido en los últimos tiempos, después de ser introducida en 1995 por Daniel Goleman (Nacido den 1947) en su libro del mismo título, Sí lo hace en cuanto a algo parecido a lo que denomina “inteligencia social”, siguiendo de nuevo a Goleman[2]. Concepto que une directamente al éxito de actuación colectiva de los humanos desde sus más remotos tiempos.

Análisis factorial para estudiar la inteligencia de los grupos

Todo para elegir en relación con la inteligencia individual, dos tipos de inteligencia básicos: “inteligencia especializada” e “inteligencia general”. La primera relacionada con la habilidad para conseguir metas específicas de forma eficiente en un entorno determinado, y la segunda, con la habilidad de conseguir un amplio conjunto de diferentes metas de forma eficiente en entornos diversos.

Su intención es trasladar esas dos inteligencias al caso de la inteligencia colectiva, o inteligencia de grupos, y sugerir que los individuos aislados tienen un tipo u otro de inteligencia, mientras que los grupos pueden practicar los dos de forma muy fácil.

Se decanta así por algo defendido siempre por nosotros en Innovation Wars, “que un grupo puede generar ideas superiores a las de los individuos que lo componen”

La medida de la inteligencia colectiva

En cuanto a la mayor o menor inteligencia mostrada por grupos distintos y a la medida de la inteligencia grupal, menciona trabajos de investigación realizados por algunos de sus colegas como Anita Woolley, profesora de la Tepper School of Business de la Universidad Carnegie Mellon. La hace responsable del trabajo conjunto con Christopher F. Chabris, Alex Pentland, Nada Hashmi y el mismo Malone, “Evidence for a Collective Intelligence Factor in the Performance of Human Groups”[2]

Este y otros trabajos les permitieron establecer una serie de características de los grupos, o de sus componentes, que hacían posible la explicación de la mayor o menor inteligencia del grupo.

Utilizaron, dicho sea de paso, técnicas de análisis estadístico multivariante como el Análisis Factorial. A lo que nosotros hemos llamado características, ellos llaman factores, que no son otra cosa que algo así como el denominador común de una serie de comportamientos de los grupos.

¿De qué depende la inteligencia de los grupos?

Primero, de hecho, los experimentos con grupos distintos les permitieron rechazar algunas hipótesis previas que parecían muy lógicas, como que la inteligencia individual de los componentes de un grupo podía correlacionarse con la inteligencia del grupo. Los resultados mostraron que existía correlación, pero no lo suficientemente fuerte. Es decir, que poner un conjunto de individuos muy inteligentes trabajando en grupo no garantiza que el resultado sea obtener un grupo muy inteligente.

También tuvieron que rechazar otros factores convencionales como que el grupo funcionara mejor con componentes más satisfechos de formar parte del grupo, más motivados y que mejor se sintieran dentro de él. Existía cierta correlación de esos factores con la inteligencia del grupo, pero no era significativa estadísticamente hablando.

Los resultados obtenidos fueron más sorprendentes y Malone los resume en los siguientes: 1) el grupo es tanto más inteligente cuanto mayor es la “percepción social” de sus componentes, algo así como la inteligencia social a la que se ha hecho referencia anteriormente; 2) el grupo produce mejores resultados cuando la participación de sus componentes es más igual, es decir, no hay ningún componente que domina al resto en las conversaciones y debates; 3) los resultados eran mejores cuando aumentaba el número de mujeres en el grupo.

Colaboración hombre-máquina

Después de detenerse en esas cuestiones relacionadas con la inteligencia de los grupos, el autor entra en la colaboración del hombre con el ordenador y en cómo la máquina puede ayudar a la inteligencia del grupo.

Igual que nosotros hemos hecho en este blog, señala lo lejos que estamos todavía de una Inteligencia Artificial Fuerte, pero insiste, como nosotros también hemos señalado, en que la Inteligencia Artificial Normal, el machine learning, el deep learning y otros avances, son suficientes para la creación de una inteligencia superior.


[1] Mencionamos este autor en particular por nuestra relación con su obra, empezando por el conocido libro, Inteligencias Múltiples. La teoría en la práctica, Paidós, 2011

[2] Ver, Daniel Goleman, Social Intelligence. The new science of human relationships, Bantam Books, 2006

[2] Science 330. No 6,004 (October 29, 2010)

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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.
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