ADolfo Castilla sobre capitalismo en el siglo XIX

Capitalismo y crecimiento en el XIX

El capitalismo, sobre todo el capitalismo industrial, sistema económico que surge en Europa a partir de la Primera Revolución Industrial y que se consolida en el siglo XIX, fue responsable del crecimiento exponencial de la población y de la economía que dio comienzo en el mundo a mediados de dicho siglo. En este post se dan explicaciones sobre ello y se deja claro que a pesar de los éxitos de dicho sistema económico y social, la marginación, la pobreza y la desigualdad se mantuvieron en nuestro mundo, incluidos los países europeos que fueron los que iniciaron ese mundo industrial y ese crecimiento exponencial. Se analizan datos históricos sobre el PIB mundial y otras variables. Se termina haciendo una breve introducción a las interpretaciones radicales sobre la forma de organizarnos y hacer las cosas en sociedad que surgieron también en el mismo siglo XIX al que nos referimos.  

Nuevas cifras sobre pobreza y desigualdad

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(Imagen tomada de la presentación en SldeShare del mismo título: https://es.slideshare.net/asierbarrioval/capitalismo-industrial-15281226)

A pesar de las ideas de racionalidad, civilización y positivismo que se fueron extendiendo por todo el mundo tras la Ilustración, y a pesar también del crecimiento económico de la segundad mitad del siglo XIX, las condiciones de vida de altos porcentajes de la población fueron duras y precarias a lo largo de dicho siglo.

La desigualdad, como ya hemos visto, y claramente muestran estudiosos actuales del tema como Thomas Piketty (Nacido en 1971), Branko MIlanovic (Nacido en 1953), James K. Galbraith (Nacido en 1592), Angus Deaton (Nacido en 1945. Premio Nobel de Economía de 2015), Jean Tirole (Nacido en 1953. Premio Nobel de Economía de 2014) o el propio Joseph Stiglitz (Nacido en 1943. Premio Nobel de Economía de 2001) y varios otros, se mantuvo muy elevada en los Estados Unidos, en Europa y, por supuesto, en el mundo.

MIlanovic, que es uno de los estudiosos de la desigualdad mundial, muestra en su libro, Global Inequality, (The Belknap Presss of Harvard University Press, 2016), gráficos para el mundo y para los Estados Unidos muy significativos. El índice de Gini para el mundo en su conjunto tenía un valor hacia 1810 de 50 puntos y para 1910 había superado los 60. Para los Estados Unidos, por otra parte, muestra unos valores de entre 45 y 50 puntos en ese período.

El crecimiento no resolvió la pobreza en el XIX

Para las consideraciones que venimos haciendo sobre pobreza y desigualdad, las estadísticas mostradas por Milanovic son claras en cuanto a la mejora destacada de este índice en USA durante el siguiente siglo (siglo XX), al que nos referiremos más adelante. Hay una bajada espectacular a partir de los años 40 hasta llegar en las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, que fueron de un crecimiento sostenido muy brillante, a niveles de los 35 puntos. Posteriormente, y hasta los primeros años del 2000, el índice volvió a subir hasta los 40 puntos y aunque se mantuvo estable durante varios años, en los últimos, desde 2010, se ha mantenido al alza.

Pero continuando con el siglo XIX, solo señalar que los datos ofrecidos por Piketty, a los que ya hemos hecho referencia en posts anteriores, son más precisos y se refieren a otros índices sobre la desigualdad como los  porcentajes de riqueza o de ingresos en manos del 10 % de la población. No hay duda según ellos de la elevada desigualdad del siglo XIX en Europa, así  como de la prevalencia de otros problemas como la falta de empleo y horizontes para altos porcentajes de la población, con bastante incidencia en los jóvenes.

Las ideas liberales unidas a las del mantenimiento del orden natural, el poder de las clases dominantes y la persistencia de las monarquías absolutistas durante el siglo XVIII, y las monarquías en sí mismas en gran parte del XIX, no resolvieron la pobreza ni la desigualdad.

El capitalismo industrial

Las bajas condiciones de vida y las dificultades de las gentes no se solucionaron y de hecho hubo que esperar hasta bien entrado el siglo XX para que surgieran fenómenos generalizadamente favorables para el conjunto de la población.

La Revolución Industrial iniciada a mediados del siglo XVIII, dio lugar también a una Revolución Agrícola, ya que los primeros productos que se fabricaron con la aparición de los hornos para la elaboración de acero y la construcción de máquinas herramientas, fueron los aperos de labranza. Arados, sembradoras, cultivadoras, trilladoras y otras máquinas, se introdujeron rápidamente en las campiñas inglesas, produciendo, como siempre sucede con la tecnología, un excedente importante de mano de obra. Como también es común con la tecnología, la mano de obra agrícola sobrante se desplazó a las ciudades en las que se habían construido y se estaban construyendo las fábricas industriales en las que se manufacturaban los nuevos productos.

El capitalismo inicial del siglo XIX, al que se le ha llamado capitalismo industrial, fue duro en cuanto a condiciones de vida de la gente, aunque el crecimiento que trajeron consigo industrias de gran impacto como la extracción y uso del carbón bituminoso, la fabricación de máquinas de vapor, la industria del hierro y del acero, la industria de las máquinas herramientas, la industria textil, el transporte marítimo a vapor, el ferrocarril, el telégrafo a partir de 1836, y otras, contribuyeron a un crecimiento económico notable en los países que se industrializaron con rapidez en aquella época.

La aparición del crecimiento exponencial

A partir de 1850 comienza el crecimiento exponencial de la economía mundial con fuerte referencia a los países occidentales. La población creció de forma exponencial también, y a partir de ese año la renta per cápita no ha hecho otra cosa que crecer en promedios a largo plazo.

Hasta 1848, por cierto, duró la monarquía francesa, siendo el último rey, Luis Felipe I de Francia, al que nos hemos referido en posts anteriores, y que fue ya un rey constitucional. El imperio Austro-Húngaro ae extendió hasta el final de la primera guerra mundial de 1914, pero el parlamentarismo y la democracia comenzaron a ser la forma generalizada de organización política a mediados del siglo XIX.

Los crecimientos de la población, del PIB mundial, y del PIB per cápita, se hicieron exponenciales en la época de la que hablamos. Con frecuencia se mencionan esos procesos para demostrar el éxito del capitalismo y lo que este sistema económico, social y político ha hecho por la humanidad. Y es verdad, el capitalismo, especialmente en su aspecto esencial de basarse en la utilización del mecanismo de mercado, ha sido un sistema efectivo y bueno para la sociedad mundial. Lo cual no impide, desde luego, reconocer sus imperfecciones tal como la generación de efectos colaterales negativos: crea pobreza, marginación y, especialmente, desigualdad.

El crecimiento de la población mundial

En cuanto a las estadísticas mundiales de tipo económico en términos históricos, sobre lo que nos ha ilustrado Angus Maddison (1926-2010) y lo sigue haciendo el llamado Maddison Project, creado por un grupo de amigos y colaboradores a partir de su fallecimiento, nos muestran con claridad el notable crecimiento de Occidente a partir de 1850. Lo podemos ver en los gráficos que siguen.

Más recientemente ha sido el economista francés Thomas Piketty (Nacido en 1971) el que ha aportado en sus trabajos, muy relacionados con el análisis histórico de la desigualdad, series temporales de larga duración.

Por lo que tiene que ver con la población, el gráfico que sigue muestra cómo después de milenios de baja población mundial, a principios del siglo XVIII se produce un despegue en cuanto a tasa anual de crecimiento de dicha población. El verdadero crecimiento exponencial, sin embargo, surge a mediados del siglo XIX y en menos de dos siglos y medio se ha pasado en el planeta de 1000 millones de habitantes a 7000 millones. Se ve también en el gráfico la disminución notable de la tasa de crecimiento anual de esta variable  partir de los años 70 del siglo pasado.

Fuente: Libro de T Piketty (El Capital del Siglo XXI,- Tabla S. 1.2a)

Crecimiento histórico del PIB mundial

En lo relativo al PIB mundial, el crecimiento exponencial  se hace más exponencial, si cabe, y claramente adquiere velocidad (tasa de incremento anual), a partir de mediados del siglo XIX, como hemos dicho ya. Fue, no obstante en el siglo XX cuando el mundo, con particular referencia a Occidente, comenzó a crecer a ritmos espectaculares, como se puede ver en el gráfico que sigue. Además del crecimiento en volumen, se incluyen las tasas de aumento de la esperanza de vida en cada periodo.

 

Crecimiento histórico de la renta per cápita

Y, finalmente, en lo relativo al PIB per cápita, el avance comenzado a mediados del siglo XIX ha sido casi increíble en Occidente, Japón y otros países desarrollados:

En el gráfico que sigue, elaborado aparentemente por The Economist a partir de datos de Maddison, se pueden ver  los saltos de PIB per cápita acumulados en grandes periodos de tiempo.  Por ejemplo, de 1800 a 1850, esta variable mundial creció casi un 54 %. De 1850 a 1875 lo hizo en 42 %. Y de 1875 a 1900 el crecimiento acumulado en esos 25 años fue de casi un 60 %.

 

Conflictividad y nuevas interpretaciones sobre la vida en común

A pesar de ese historial positivo en grandes variables económicas, y como hemos dicho ya insistentemente, la pobreza, la marginación y la desigualdad han sido permanentes en el mundo y en Occidente, aunque en esta última zona mejorando notablemente en comparación con otras regiones del mundo.

Se entiende a la vista de esas deficiencias, que el siglo XIX fuese muy conflictivo y reivindicativo en términos sociales. Surgió en él, o revivió, una clase social adicional: el proletariado. Aparecieron asimismo con fuerza, nuevas y radicales interpretaciones sobre la vida en común en las sociedades humanas y sobre la manera de organizarnos en esas sociedades, comenzando por la forma de producción de bienes y servicios.

Los diversos socialismos, el comunismo y el anarquismo, son algunas de esas nuevas interpretaciones (radicales por definición), a las que nos referiremos en lo que sigue. Fueron nuevas ideas generadas por destacados personajes de aquellas épocas que criticaban el capitalismo y ponían en cuestión los grandes principios del liberalismo, el parlamentarismo y la democracia. Sus objetivos eran varios: 1) resolver la pobreza y la desigualdad permanentes de nuestro mundo; 2) eliminar las clases sociales, tan marcadas a lo largo de la historia y prevalecientes en el mundo capitalista; 3) cambiar la propiedad privada por la comunal, especialmente en cuanto a los medios de producción; 4) sustituir la democracia por la dictadura del proletariado; y varios otros.

En su conjunto, un ataque profundo al mundo europeo moderno surgido alrededor de los tres derechos básicos del liberalismo conservador inglés: derecho a la vida, derecho a la libertad individual, derecho a la propiedad.


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Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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