Áreas de Actividad Posibles

En este post y en el siguiente se intentará dar alguna información sobre áreas de actividad, tanto en el terreno social como en el económico, en las que sea posible producir bienes o servicios, añadir valor, crear empleo y contribuir al crecimiento. Se buscará también alguna idea sobre cómo generar nuevas dinámicas económicas y sociales y, quizás, sobre cómo dar a luz un nuevo modelo productivo, rico e inclusivo, con el que se disminuya el desempleo y se mejore la igualdad. Seguimos apostando para ello en la movilización de la sociedad y en la capacidad de emprendimiento de los individuos.

(Imagen de arriba tomada de europanesp, tema: “Reactivar, hibridar, conectar la Arboleda”. http://www.europan-esp.es/blog/?p=4019 )

Resumen de la situación económica actual

En el post anterior dejamos claro que una posibilidad de crecimiento económico en la actualidad en países como España, es asumir la idea de un “crecimiento potencial especial” y tratar de hacerlo realidad. Por dicho crecimiento potencial entendemos algo que no está embebido en la dinámica económica normal sino algo teóricamente posible si la gente desarrolla nuevas ideas y toma iniciativas por su cuenta y riesgo.

Por dinámica normal hay que entender la que vemos a nuestro alrededor. Hoy por hoy, en nuestro país: una economía que se enfría paulatinamente, un desempleo que no disminuye de forma apreciable, unas cuentas de la seguridad social no resueltas, un consumo que empieza a dar muestras de gran debilidad, una inversión industrial mínima desde hace tiempo y una balanza por cuenta corriente con saldos frecuentemente negativos.

Amén, claro, de unas consecuencias graves en términos de desequilibrios macroecnómicos, como el todavía elevado déficit público y las destacadas deudas pública y privada. Además de una productividad estancada desde hace tiempo, lo cual, por cierto, no es excesivamente negativo en estos tiempos, ya que la mayor parte del crecimiento de la economía se transforma en empleo. Un porcentaje muy bajo de ese crecimiento es producto del aumento de la productividad.

Por no volver a recordar la imposibilidad de actuación por parte de los gobiernos en los tradicionales terrenos de política fiscal y monetaria a lo que ya se ha hecho referencia en posts anteriores. Más el caso ya flagrante en nuestro propio país, de inactividad política de larga duración como la que padecemos.

Importancia de la demanda

La idea de un “crecimiento potencial especial” surge del hecho de existir muchas cosas que hacer en términos económicos y pocos mecanismos normales para hacerlas. Así como existencia también de recursos humanos ociosos y gran liquidez de capital. Hay que buscar para ello nuevas áreas de actividad.

Las cosas a hacer surgen de las áreas de actividad listadas en el post anterior y de otras similares que se pueden encontrar. Por ejemplo, en el terreno de la educación, en la recuperación de zonas rurales, actividades artísticas y culturales o incluso en el terreno del intercambio o trueque.

Una primera cuestión en relación con todas esas áreas posibles, que en conjunto darían lugar a un Nuevo Modelo Productivo, más ligado a las personas y a su colaboración, es la necesidad de que exista demanda. A esto se puede responder usando una de las leyes económicas más antiguas: la ley de Say

La ley en cuestión debida al economista clásico francés, Jean-Baptiste Say (1767-1832), admirador de Adam Smith, seguidor de Turgot y amigo de Condorcet, du Pont de Nemours, y otros, establece que toda oferta crea su propia demanda. Lo cual no hay que entender al pie de la letra, sino que hay bienes cuya producción permitirá la demanda de otros bienes o servicios.

El caso de Uber es muy típico en este último sentido, ya que la existencia de Internet, plataformas y Apps, permite que surja una demanda de nuevas formas de transporte público.

Lo mismo se puede decir de Deliveroo, Airbnb, y otras actividades actuales.

¿Quién nos iba a decir que había una demanda latente de servicios de entrega a domicilio o de alquiler de habitaciones?

Además de hacer uso de la idea de negocios basados en el volumen y en el margen unitario reducido, los cuales, de nuevo, son permitidos por las nuevas facilidades de comunicación electrónica

Inversión, empresa y emprendimiento

La demanda es algo necesario, pero también lo son, el capital dispuesto a correr riesgos, la empresa como institución responsable de la producción de bienes y servicios y el empresario-emprendedor interesado en dedicar su tiempo y habilidad a añadir valor y crear riqueza.

¿Cómo se ponen todas esas cosas juntas: oferta, demanda, inversión, institucionalización y gestión?

¿Cómo se desencadenan los mecanismos de aportación de valor y crecimiento desde la propia sociedad y sin depender del papá Estado y de las empresas multinacionales que invierten en nuestro suelo?

Las respuestas a esas cuestiones están en gran manera a la vista de todos, en otros países y sociedades más activos que el nuestro

En el caso de la innovación, tecnológica y de otros tipos, se sabe muy bien que es fuente de valor añadido y de crecimiento económico. Hay multitud de pequeños inventores que tienen éxito, aparte de las grandes y nuevas empresas conocidas por todos. Las diez primeras empresas mundiales por valor bursátil tienen muy pocos años de existencia y acumulan unos valores que igualan los PIBs de varios países desarrollados juntos.

Cuando se haba de este tema todo el mundo saca a relucir la cuestión del I+D+i y los presupuestos que los distintos países dedican a esta actividad. Pero en muchos países hay inventores individuales que a veces desarrollan prototipos en los garajes de sus casas que tiene éxito y triunfan.

Esta innovación personal sin grandes presupuestos es hoy más posible que nunca en una economía de la información y de los intangibles.

De algunos de los mecanismos que ponen juntos a los inventores de garaje, al capital necesario para poner en marcha un negocio, a los empresarios-emprendedores y a los gestores diarios de la actividad, ya hemos hablado en posts anteriores.  Los venture capitals, el crowdfunding, y los business angels, son fórmulas cada vez más extendidas.

Doctor Ingeniero del ICAI y Catedrático de Economía Aplicada, Adolfo Castilla es también Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid, MBA por Wharton School, Master en Ingeniería de Sistemas e Investigación Operativa por Moore School (Universidad de Pennsylvania). En la actualidad es asimismo Presidente de AESPLAN, Presidente del Capítulo Español de la World Future Society, Miembro del Alto Consejo Consultivo del Instituto de la Ingeniería de España, Profesor de Dirección Estratégica de la Empresa en CEPADE y en la Universidad Antonio de Nebrija.

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