Algo más sobre el cerebro y las neurociencias (y V) (265)

Sep 20, 2025 | Cognotecnología y consciencia | 0 Comentarios

Written By Adolfo Castilla

Concluimos esta serie de posts prestando atención a la conciencia (sin “s”) y distinguiendo ésta de la consciencia (con “s”).Ver: 1,2,3 y 4.

Avanzamos que la conciencia es entendimiento y compresión profunda de los fenómenos, empezando por los fenómenos naturales y físicos. Además de su conexión con la ética y la moral. Mientras que la consciencia es “estar conscientes”, lo cual tiene relación directa con el sueño y con la anestesia, situaciones en las que la consciencia puede aparecer y desaparecer. En esta última se puede hablar también de “ser conscientes” de algo. Lo cual la acerca a nuestra idea de conciencia sin s.

Consciencia, inconsciencia y conciencia

A la vista de lo dicho hasta ahora conviene hacer un resumen sobre el tema de la conciencia. Consultamos en primer lugar el diccionario de la RAE cuyas definiciones son: “La diferencia principal es que conciencia (sin ‘s’) se refiere al conocimiento de lo bueno y lo malo, y la consciencia (con ‘s’) es el estado de estar despierto o alerta y el conocimiento de uno mismo y del entorno”.

En inglés existe un solo término, Consciousness, cercano al segundo en español, pero hay otro muy distinto en ortografía, Awareness, más cercano al primero en español, cuya traducción es conciencia pero con la connotación de “entendimiento” y “comprensión”.

Consciencia en resumen se refiere a ser consciente o estar consciente y no es extraño que en las investigaciones de Giulio Tononi, dedicado al estudio del sueño, se hable en ese sentido y se intente siempre medir el grado de consciencia en el que está una persona o un animal, Basándose para ello en la intensificación de transmisiones entre ciertas neuronas dentro de una red neuronal.

Y, aunque no hemos insistido mucho en ello, existe también la subconsciencia, concepto psicológico que se refiere a la parte de la mente que contiene pensamientos, recuerdos, creencias y emociones que no están en la atención consciente pero que influyen en nuestro comportamiento y decisiones. Al igual que los sueños, no sabemos en qué pantalla se proyectan, ni cómo se crean, ni dónde se guardan.

Percepción y entendimiento

La percepción, el entendimiento y la comprensión es, para mí, otra cosa. Distinta de la consciencia, Aunque, por supuesto, para tener conciencia es necesario estar y ser conscientes. La conciencia tiene que ver, por un lado, con el conocimiento profundo del mundo exterior al hombre y con darse cuenta de su naturaleza, de sus causas y de sus efectos.

O, dicho de otra forma, con su significado. Y, por otro, con la introspección, con la reflexión interna y, muy especialmente, con la imaginación y la creación de ideas abstractas. Es, como se ha dicho siempre: saber que soy, saber que estoy y saber que siento o pienso. Es, pensar, soñar despierto e imaginar, actividades todas abstractas, subjetivas y, digamos, “vaporosas”, o no materiales.

Unos hechos anecdóticos

Pido perdón por referirme ahora a unos hechos triviales, por un lado, y muy personales, por otro, pero cuando voy con mi perrita por senderos diversos de la Sierra de Guadarrama ella está muy despierta, muy concentrada en lo que hace y, por

lo tanto, muy consciente. Cuando encontramos un riachuelo, especialmente en verano, sabe muy bien cómo atravesarlo, cómo bañarse en él y cómo jugar con la corriente. Yo que sé lo que significa esa corriente de agua, de dónde viene, adónde va, por qué es más caudalosa unos años que otros y muchas cosas más del río y de su entorno, tengo la impresión de que en su mente no existe nada de eso. Es consciente pero no entiende, no tiene “conciencia”.

Lo cual me lleva a Heráclito (c. 535 a. C.-Éfeso, c. 480 a. C.), uno de los filósofos presocráticos más destacados, que nos dejó dicho que uno no puede entrar dos veces en el mismo río o bañarse dos veces en él. Como sabemos, los presocráticos, con los que probablemente surgió la conciencia (en Occidente al menos) en sentido de comprensión y entendimiento del que venimos hablando, se dedicaron a estudiar, entender y comprender el mundo físico exterior en el que vivían.

Especulando un poco, nos da la impresión de que el mismo Heráclito, o uno de sus antepasados, había cruzado muchas veces un mismo río sin percatarse de lo que era aquello. Un día determinado, y aquí está el “quid de la cuestión”, algo se dispara en su mente, un salto de algún tipo se produce y comienza a hacerse preguntas y a través de ellas a “entender” el mundo físico en el que habita. A encontrar el significado de las cosas.

La conciencia como significado y semántica

La conciencia, en resumen, parece ser “significado” y dicho significado está siempre relacionado con la semántica de las cosas que pueblan el mundo natural en el que el hombre vive.

Por supuesto que tiene que ver con el cerebro del hombre, con sus componentes las neuronas, con las redes neuronales, con la comunicación y transmisión de señales electromagnéticas y químicas entre dichas neuronas a través de sus axones y dendritas y de varias cosas más, sobre las que nos informan los neurocientíficos.

Pero da la impresión de que, para explicar fenómenos como el entendimiento profundo del mundo, la comprensión, la imaginación y la creatividad, hace falta algo más.

En estas cosas no obvias y, de hecho, producto de procesos desconocidos, todos damos palos de ciego o saltos en el vacío, incluidos los científicos, como por ejemplo decir que de las explicaciones sobre la consciencia e inconsciencia se puede pasar al fenómeno de la conciencia. Se da un salto en este caso de lo cuantitativo a lo cualitativo o espiritual sin más, porque a priori el científico cree que todo es natural o físico. Es decir, tiene una creencia o fe previa.

Es cometer el mismo error que comete un filósofo creyente al tratar de explicar estos fenómenos basándose en la existencia de Dios o intentando que todo encaje con sus creencias.

No nos engañemos: los dos son actos de fe. Para el que escribe algo nada extraño porque es, o ha sido, muy creyente.

¿Qué hacer entonces? Yo creo que, como en otras ocasiones anteriores, necesitamos un cambio de paradigma. Un verdadero cambio de paradigma científico y me da miedo utilizar esta palabra que se ha trivializado. Algunos llaman cambio de paradigma a cambiar las sábanas de la cama los lunes por la mañana.

Cambio de paradigma

Cambios de paradigmas científicos en el sentido indicado por Thomas Kuhn (1922-1996) en su libro de 1962, The Structure of Scientific Revolutions, ha habido pocos en la historia de la ciencia. Lo aportado por la obra de Nicolas Copérnico (1473-1543) y Galileo Galilei (1564-1642) en cuanto a la centralidad del Sol puede ser uno. También lo aportado por Isaac Newton (1643-1727). La idea de Entropía de Sadi Carnot (1796-1832). Quizás la idea del quantum introducida por Max Planck (1656-1947). La Relatividad de Albert Einstein (1879-1955). La Mecánica Cuántica de Niels Bohr (1885-1962), Erwin Schrödinger (1887-1961), Werner Heisenberg (1901-1976)  y algún otro.

Ha habido también cambios de paradigma en la Evolución de la vida como el aportado por Charles Darwin (1809-1882), en la Biología, en la Cosmología. y en otras áreas científicas. Necesitándose ahora un nuevo paradigma en el tema del cerebro y la conciencia.

Nuevas concepciones

En cuanto a la conciencia misma necesitamos hoy un verdadero cambio de paradigma, uno, y especulando un poco, en el que se piense en nuevas ondas o rayos de naturaleza distinta a las ondas electromagnéticas que conocemos hoy (creadas por el hombre sin que sepamos si existen realmente en la naturaliza). Serían ondas que actúen en el interior de las neuronas a las que podríamos denominar “ondas o rayos neuronales” u “ondas o rayos qualia”. Algo se ha dicho ya en este sentido y hay autores que han hablado de que las ideas están en una nube alrededor del cráneo de las personas.

Con una propuesta como esa, y en el supuesto de que alguien la desarrolle más e investigue sobre ella se tendría una alternativa más a las teorías sobre la conciencia.

Seis interpretaciones del enigma de la conciencia

Existirían así seis interpretaciones sobre la conciencia según nuestra propia cuenta:

  1. La conciencia no existe, es una ilusión. Como han dicho Daniel Dennet (1942-2024) los esposos Churchland, Paul (nacido en 1942) y Patricia (nacida en 1943) y varios otros.
  2. La conciencia es un epifenómeno que surge de la actividad mental como el vapor de agua sale del agua cuando se calienta.
  3. La conciencia tiene un origen material y físico y si hoy no la podemos explicar ni reproducir terminaremos por hacerlo. Rafael Yuste y muchos otro neurocientíficos forman parte de este grupo.
  4. La conciencia está relacionada con la consciencia y es producto de la actividad de intensificación de la comunicación entre neuronas de una red neuronal como propone la Integrated Information Theory de Giulio Tononi.
  5. La conciencia surge de fenómenos cuánticos ocurrido en el interior de las neuronas según Penrose y Hameroff
  6. Existen ondas o rayos de naturaleza distinta a todas las conocidas hoy (ondas qualia) que pueden constituir un nuevo paradigma.

Written By Adolfo Castilla

Adolfo Castilla, un pensador visionario en el campo de la economía y la tecnología, comparte sus perspectivas sobre el futuro del mundo.

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